EL DESIERTO NO ESTA VACÍO

  No he leído la obra «Desierto» de Le Clézio. Pero, a través de algunas búsquedas,...

ALAMBRADAS

Hoy en día el mundo entero es una alambrada; pero una alambrada dispersa, cada vez más...

ENTRE BAMBALINAS

Teatro, lo nuestro es puro teatro. Desde el 2008 llevamos representando la misma función, y con...

NEIFARA

Llegaba de lejos, lo traía el viento. Al principio era un silbido apagado, un bisbiseo, y Bahia...

Archivo de julio, 2025

OLYMPUS DIGITAL CAMERA 0

50º

 No son andaluces, ni extremeños, ni castellanomanchegos, tampoco madrileños, catalanes, asturianos o cántabros. Si sus ciudadanos pertenecieran a alguna de esas Comunidades, u otras, españolas, tendrían playas y/o piscinas para darse un chapuzón, o simplemente fuentes en unas plazas, que tampoco tienen, como también carecen de agua corriente; podrían acercarse a un bar y aliviar el gaznate con un refresco frío, que alcoholes no consumen, por fe; buscarían la sombra de un árbol, que no fuera la de la dura, seca y espinosa talha del desierto, bajo la que no sopla una brisa consoladora. No cuentan con otros cobijos que los de las recalentadas lonas de las jaimas y el de los ardientes tejados de zinc de los beit, habitaciones con paredes de arena, sol y agua, que de vez en cuando les proporcionan camiones cisterna venidos de Tinduf (Argelia) a los campos de población saharaui refugiada. Enchufarían el aparato de aire acondicionado, si lo tuvieran, y si encontraran un enchufe al que pudiera llegar una electricidad con más energía que las de unas heroicas baterías de Land Rovers acabados, mediante las que un tubo fluorescente pone penumbra en las noches de las jaimas y los beit. Han mejorado algunas cosas en los campamentos, sí, pero son muchas las familias que siguen administrando la escasez y la precariedad.

Estoy hablando del pueblo saharaui, que no es andaluz, ni extremeño, ni castellanomanchego, tampoco madrileño, catalán o cántabro, ni de ninguna otra Comunidad española, lo que no es impedimento para que muchos saharauis conserven su documentación española, en forma de carnés de identidad, libros de familia o contratos de trabajo de empresas españolas, porque un día el Sahara Occidental sí fue la provincia española número 53, por más que engañosa. Estoy hablando del pueblo saharaui, que desde hace casi 50 años sufre otros tantos veranos en la hamada argelina, la parcela, de piedra y tierra, más dura e inhóspita del desierto del Sahara, donde las temperaturas alcanzan los 50º, no siendo infrecuente que se superen (un técnico español, que había trabajado en las instalaciones del hospital de Tifariti, durante el verano, me aseguró que había visto que los termómetros marcaron 67º). Tampoco es infrecuente que la altísima se viva reforzada por fuertes y prolongadas tormentas de arena, animadas por vientos devastadores de jaimas y beit.

 

Este verano, cerradas las escuelas y las bibliotecas Bubisher, alrededor de 3000 niñas y niños saharauis -lejos los más de 7000 que llegaron a venir- están libres de esos rigores, disfrutando de las bondades que para ellos ofrece, desde 1992, el programa “Vacaciones en paz” a las que las ONGs pro saharauis dedican una buena parte de sus esfuerzos, en coordinación con las Delegaciones saharauis y las autoridades de la RASD..

 

El viento del Sahara, que propicia titulares periodísticos excesivos, cuando llega a la Península ya ha perdido, al paso del Estrecho, buena parte de su agresividad y la violencia de la arena no pasa de ser calima, un tranquilo polvo en suspensión, que, a lo más, pone perdidas las carrocerías de nuestros coches. En cualquier caso, contamos con los suficientes medios para paliar sus efectos, pero no valoramos lo que tenemos, precisamente porque lo tenemos, y entonamos una queja, verano tras verano. Nos lamentamos, mientras lamemos un helado.

 

(Cada verano, los medios de comunicación, que hacen de las altas temperaturas uno de los temas principales, cuando lo sorprendente sería que los termómetros marcaran temperaturas de bajo cero, me impelen a repetir este escrito, con alguna que otra variación)

 

Fernando Llorente

 

julio 23, 2025 in Proyecto Bubisher
TRES Y CUARTO (CASI) 0

TRES Y CUARTO (CASI)

 

Se va a acabar el mes y todavía no he hecho los deberes sobre los números que nos ha pedido la “Seño”. Y además, mis compañeros de boletín ya han agotado casi todas las cifras, hasta el cero me ha birlado el amigo Limam; me pasa lo mismo con las rifas del jamón del bar de la esquina, siempre que voy a anotar mis números preferidos, ya están pillados.

Pero, casualidades de la vida, los dioses han puesto esta mañana en mis manos el magnífico poema de la Premio Nobel de Literatura de 1996, la polaca Wilsawa Szymborska, que versa sobre el mágico número π. Y calculadora en ristre, me he puesto a jugar un rato con el número emulando al bueno de Arquímedes. Y me han salido datos muy curiosos:

  • si sumamos los cien primeros decimales del número π, (3,1415926535897932384 62643383279502884197169399375105820974944592307816406286208998628) nos da el número de momentos de alegría infantil que este curso pasado se han producido en nuestras bibliotecas.
  • si le sumas el siguiente centenar, nos aparece la cifra exacta del grado de compromiso de los voluntarios del BUBISHER para futuros planes.
  • si dividimos esa cantidad entre mil, nos aparecen, aproximadamente, los metros cuadrados de sombra que dan los árboles plantados en los patios de nuestros cinco nidos. Y qué curioso,
  • si le añadimos las diez siguientes cifras salen (¡de verdad, os lo juro!) el número exacto de palabras de los artículos de nuestro boletín del mes pasado.

Poneos a hacer las cuentas vosotros mismos si no me creéis. Aunque lo mismo me he equivocado, no soy yo precisamente un colgado de la pifilología, que, por si no lo sabéis, es la ciencia de los que juegan a memorizar el máximo número posible de decimales de π, y además, soy de letras.

Ya sé que π es un número mágico y que ha dado mucho juego a los matemáticos, pero a mí el PI que más me gusta es PIscine Patel, y sus aventuras subido en la barca con su íntimo enemigo el tigre de Bengala. El protagonista de “La vida de Pi” nos cuenta dos versiones de su historia, una fantasiosa e increíble y otra realista y cruda, la que le obligan a contar. Como en la película, en el Bubisher nos gustan más las aventuras y los sueños, el realismo y la crudeza ya nos la imponen otros.

¡No, no me lo puedo creer! Cuando acabo de escribir esto son casi las tres y cuarto, o sea, las 3,14.

Javier Bonet

 

julio 21, 2025 in Proyecto Bubisher
LOS CUENTOS DE LAS MIL Y UNA NOCHES… MÁS UNO 0

LOS CUENTOS DE LAS MIL Y UNA NOCHES… MÁS UNO

Saqué el libro de la biblioteca de Smara y fui leyendo, siguiendo el mismo ritmo nocturno en el que los contaba Shahrasad, todos los cuentos de las “Mil y una noches”. Sí, durante mucho tiempo he disfrutado de ese mágico libro en el que Shahrasad, para evitar ser ejecutada a la mañana siguiente por su esposo el sultán Shahrayar, tiene la astucia de contarle cada noche un cuento diferente. Atrapada por todas las historias que salen en el libro, pero más emocionada aún por la intriga de saber si Shahrasad conseguía salvar su vida una noche más, me he divertido, he pasado miedo, me he entristecido, me he enfadado, me he alegrado, en fin, todo lo que puede ocurrir cuando lees un libro extraordinario. Las historias de Aladino y la lámpara maravillosa, Alí Babá y los cuarenta ladrones, Los siete viajes de Simbad el Marino y tantas otras me han tenido en vilo noche tras noche, siempre con la inquietud de saber si al amanecer se cumplía la amenaza del sultán.

Así llegué al final del libro, a la última noche en la que el sultán decide perdonar la vida de Shahrasad. Me he sentido muy feliz por ello, pero siento que me falta un cuento, el cuento que a todos nos falta después de leer todos los libros del mundo. Un relato que también esté lleno de magia, de aventuras y personajes inolvidables. Será la historia de mi vida, la que tendré que ir escribiendo a la vez que la vivo, la imagino y la invento.

Marcelo Matas de Álvaro

julio 21, 2025 in Proyecto Bubisher
OCHO MAPAS COMO OCHO SOLES 0

OCHO MAPAS COMO OCHO SOLES

La larga batalla que libra el pueblo saharaui para tener el derecho a su tierra y a su independencia se libra también en el terreno de la cartografía y de los mapas. Si bien es cierto que como dice la canción “entre tu pueblo y mi pueblo hay un punto y una raya… para que tu hambre y la mía anden siempre separadas”, también lo es que el respeto a los límites territoriales de los países y a las resoluciones de Naciones Unidas deberían constituir los principios más elementales en las relaciones internacionales.

Recogemos hoy en la web del Bubisher varias referencias cartográficas en las que se identifica correctamente el territorio del Sáhara Occidental: páginas meteorológicas, atlas escolares, en Google, de Universidades y en webs de la Unión Europea (tan taimada en la aplicación de las sentencias de su propio Tribunal de Justicia).

Que no te den gato por liebre. No aceptes ni utilices mapas en los que el Sáhara Occidental esté incorporado a Marruecos.

 

julio 20, 2025 in Proyecto Bubisher
SÁHARA, CUARENTA Y NUEVE MIRADAS Y UNA ESPERANZA. BLOQUE 7: LA POLÍTICA 0

SÁHARA, CUARENTA Y NUEVE MIRADAS Y UNA ESPERANZA. BLOQUE 7: LA POLÍTICA

El Frente POLISARIO proclamó la República Árabe Saharaui Democrática como gobierno y administración legítimos del Sáhara Occidental el 27 de febrero de 1976. La RASD es un Estado miembro fundador de la Unión Africana y ha sido reconocido por numerosos Estados de todo el mundo. Argelia siempre ha sido un firme valedor de los intereses saharauis, mientras que Marruecos se ha visto apoyado política y militarmente por Francia y EEUU. El papel de España ha pasado de seguir los dictámenes de Naciones Unidas a posicionarse a favor de las tesis marroquíes, especialmente desde el 2022. Por otra parte, Marruecos ve cómo van creciendo sus aliados con los cambios políticos en EEUU y las relaciones que ha establecido con Israel.
A pesar de este desfavorable contexto político, los intereses del pueblo saharaui se ven reconocidos por los tribunales europeos y la persistencia de la ONU en no variar el estatus de territorio no autónomo pendiente de descolonización.
NOTA: Quien desee adquirir esta obra, debe ponerse en contacto con Javier Bonet . Teléfono: 611109580
Correo electrónico: fjbm2012@gmail.com

julio 17, 2025 in Proyecto Bubisher
12 HORAS DE SIROCO 0

12 HORAS DE SIROCO

Aquel día no fue un día como la mayoría de los días. Desde las primeras horas, el color del sol era de oro viejo. Enseguida, el viento batió la arena hasta llevarla a punto de tempestad al mediodía. Para entonces ya bailaba la arena en las inmediaciones del sol y teñía su luz del color del desierto.

Las niñas y los niños no suspendieron sus juegos en el exterior de sus jaimas, descalzos, como si pisaran césped y no piedras. Se oían sus risas, como si el viento fuera juguetona brisa y no rugido de los cielos. Mientras unos jugaban fuera, lejos, otros, cerradas las escuelas, se cobijaron en la biblioteca Bubisher de la wilaya, de paredes más consistentes que las telas de las jaimas y las paredes de bloques de adobe de los beits. Y también, de otra manera, quietos, jugaban, o solos, con un libro entre las manos poniendo en acción su imaginación, o en compañía, formando un círculo, para intercambiarse historias leídas, oídas o inventadas, en las que algunas de ellas quizá la tempestad de arena era la protagonista.

Durante 12 horas, una tupida niebla ocre, que no permitía ver el dedo índice propio con el brazo estirado, escamoteó el cielo a los saharauis, que ya penan 49 años sin tierra.

Niños y niñas volvieron a sus casas, cuando en el alto mar de la noche, las luces que lo navegaban habían despejado los caminos hacia la tierra, persiguiendo a los agotados granitos de arena, que se habían amontonado en alfombras, mantas, colchonetas, bandejas…Hubo que hostigarlos durante días, a golpe de escoba, para que abandonaran su acomodo. Volverían, siempre dejan rastro.

Fue un día de siroco.

Fernando Llorente

julio 16, 2025 in Proyecto Bubisher
LA LIBRE EN COSLADA 0

LA LIBRE EN COSLADA

 

Aunque es época de vacaciones para todos, en el proyecto BUBISHER hay una actividad que no para durante prácticamente todo el verano y es LA LIBRE : una red de lectura que da respuesta a la idea de poner a disposición recursos autónomos, sencillos y que dan a conocer espacios municipales y sedes de asociaciones acercando a ellas nueva ciudadanía. Rescata del olvido libros para fomentar la lectura y el acercamiento a la cultura. Todo ello en Coslada, en este caso en la puerta del Centro Solidario, donde tiene su sede la asociación Escritores por el Sáhara-Bubisher.

De este cometido se encarga desde hace cinco años Pilar Segura, nuestra tesorera. Ella selecciona, limpia e identifica cada libro, les pone el sello de la asociación Escritores por el Sáhara-Bubisher y luego los deposita en el mueble de la LIBRE o en unas pequeñas mesas en la zona de acceso al local.

En estos cinco años hemos dado salida, es decir, hemos donado más de seis mil libros de todas las temáticas y para todas las edades, sobre todo novela y poesía, libros que a su vez hemos conseguido de donaciones al Bubisher.

Gracias Pilar por esta silenciosa tarea que te agradecen, sobre todo, los lectores.

Beso y buen verano.

Taquete

 

julio 16, 2025 in Proyecto Bubisher
EL 2 ES UN PÁJARO 0

EL 2 ES UN PÁJARO

Uno y uno son dos. Nos gusta el dos, porque es donde empieza el plural, que no es otra cosa que el inicio del equipo. La posibilidad de construir juntos empieza con este número. El uno está bien, representa la identidad, lo que uno es. Pero el dos… A partir del dos se forjan las cosas importantes, como jugar o hablar.

Jugar solo es un rollo, porque no hay sorpresa. Uno ya sabe lo que va a hacer uno mismo. Se necesitan dos para un escondite, un pilla pilla, un parchís. Pero el dos permite la risa, la emoción y sobre todo compartir la vivencia.

Al igual que jugar solo, hablar solo tampoco tiene gracia. Se necesitan dos: uno da y otro recibe. En esa comunicación se basa una pintura, una coreografía, una canción, un libro. El que da ofrece su mundo inventado con sus emociones. Al que lee se le invita a pasar a una ficción que es de uno, pero, al compartirla, se vuelve de los dos.

Pero imaginad que duplicamos el emisor y de repente tenemos el doble de manos, de mentes, de corazones, de imaginarios, de ganas para crear un mundo que compartir con otros. El plural se hace poderoso porque se basa en sumar, en aunar, que no es otra cosa que juntar “unos” para lograr un fin, una meta, llegar juntos a un sitio, porque llegar solo es un rollo y, además, es más difícil. El camino, entre dos (o más, cualquier plural nos vale), es menos largo, más llevadero. Y resistimos mejor los avatares, los tropiezos, los desalientos. Y disfrutamos más los triunfos, las metas, los pasos hacia adelante.

El dos, además, tiene forma de pájaro porque lleva implícito un propósito de colaboración, un proyecto que transforma lo que existe, y para eso hace falta tener o fabricarse unas alas, aligerarse los huesos, reunir el valor para saltar al vacío y volar.

En ese vuelo, en el vuelo de la transformación y de la lucha por un mundo más justo, seguro que te encuentras al Bubisher, ese pájaro chiquito que en mitad del desierto lleva libros en el pico, palabras en las alas y amor, cómo no, en el corazón.

Pero en realidad no es un pájaro. Ya hemos dicho que un pájaro solo no llega muy lejos. Son dos. O veinte. O doscientos. O dos mil.

Y es que el dos tiene forma de pájaro, pero además tiene una increíble capacidad de multiplicación.

Por eso concluimos que el dos es un número magia

es un número anzuelo

es un número llave

es un número pájaro

es un número fértil

 

es un bubisher

 

que cruza el desierto en fulgurante vuelo

allí donde un niño levanta la mano

y pide la palabra.

 

Ana Rojas y Pablo Escribano

 

 

 

julio 15, 2025 in Proyecto Bubisher
CERO 0

CERO

Podemos prescindir del pan, de la carne, del té o del café, y el mundo seguiría  funcionando, pero del cero, ¿podríamos prescindir del cero?

Qué haríamos si de repente se materializara un episodio como el narrado por García Márquez en Cien años de soledad, donde Macondo es invadido por una peste del insomnio, donde la enfermedad provoca que los habitantes del pueblo pierdan la memoria de las cosas, luego se intensifica hasta el punto de que olvidan los nombres de los objetos y las palabras mismas, y se ven forzados a poner etiquetas a todo lo que les rodea para poder recordarlo.

Qué pasaría en la actualidad si una peste parecida afectara solo a la palabra cero y esta desapareciera de todas las lenguas, de la memoria de todas las personas y de las capas de todo tipo de pieles. Si se esfumara de los diccionarios, de los libros, de los muros, de las obras de arte, de la música, del deporte, de los móviles, de los ordenadores, de las nubes de las grandes tecnológicas, de los satélites y fuera tragada por la amnesia del infinito vacío. ¿Cómo sería vivir y trabajar sin el cero?

No todo está perdido, dirán algunos. Podríamos viajar a pie y los más afortunados a lomo de caballos, burros, camellos u otros animales. Pero, qué pasaría si dejaran de funcionar los trenes, los aviones, las gasolineras y los bancos. Ay, sobre todo los bancos. ¿Os imagináis el grado de histeria mundial cuando la liquidez de los depósitos bancarios, de ricos y pobres, se evaporara de esas casas de papel y la quiebra dejara a los cajeros automáticos en simples agujeros desnudos sin ningún valor? ¿Cómo nos las arreglaríamos para seguir viviendo en este planeta sin el cero?  Tan poderosa ausencia provocaría, como mínimo, una hecatombe de residuos electrónicos. Y todo sería por culpa de un minúsculo círculo, que, a fin de cuentas, no vale nada.

Mercurio, Venus, la Tierra, Marte, Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno son ceros que están girando y tomando el sol (otro cero) en la Vía Láctea, que no es más que un remolino en el Universo.

La luna llena es un hermoso cero. Pero el cero también representa a objetos comunes y modestos como puede ser un botón, una rueda, un anillo, un plato o una olla vacía.

Cero era la Hamada hasta que los refugiados saharauis la llenaron de jaimas, casitas de adobe y ansias de libertad.

Cero bibliotecas había en el Sáhara hasta que en 2008, llegó al campamento de Smara el primer bibliobús, y esa ausencia se pobló de más bibliobuses y más nidos. Más ceros y ceros.

Cero empatía y humanidad es un círculo oscuro que ahora envuelve al mundo ante el genocidio en Gaza.

Y si está claro que el cero es imprescindible en nuestra vida actual, también lo es, la justicia, por la que, hoy más que nunca, hay que pelear.

Liman Boisha

julio 14, 2025 in Proyecto Bubisher
JADIYA HAMDI, UNA MUJER FUERTE  (In memoriam) 0

JADIYA HAMDI, UNA MUJER FUERTE (In memoriam)

En el principio del Bubisher, fue Jadiya. Era ministra de cultura y acababa de inaugurar el festival de cultura saharaui en la wilaya de Ausserd, en el otoño de 2008. Fuimos hasta su jaima con el primer bibliobús, y le dimos simbólicamente sus llaves: Este bibliobús cargado de sueños es para vuestro pueblo. Desde entonces, nuestro proyecto siempre tuvo su cariño y su protección.

Jadiya no solo fue la esposa de Mohamed Abdelaziz, Presidente de la RASD durante 40 años casi exactos. Jadiya fue una de esas mujeres imprescindibles en la historia del Sáhara, buscando siempre fortalecer el papel de la mujer, y al mismo tiempo el de la cultura.

Siete años más tarde de aquel festival de Ausserd, Jadiya presidió la inauguración de la biblioteca de Bojador, apenas a unos metros de su casa en el campamento sede de la Unión de Mujeres. Y un año antes hizo posible (sin ella no lo hubiera sido) el rodaje de Leyuad en el Tiris, en el que los protagonistas eran poetas que gozaban de su amistad.

El Bubisher se pone de luto por esta mujer irrepetible que siempre estuvo a nuestro lado. A sus hijos, a todo el pueblo saharaui que hoy la llora, nuestro abrazo más sentido. Seguiremos luchando por las dos cosas que ella más amó: su pueblo, y su cultura.

Equipo Bubisher

julio 11, 2025 in Proyecto Bubisher
ENTRE UNOS Y CEROS 0

ENTRE UNOS Y CEROS

Entre unos y ceros: se extiende, y su vez ampara, la fibra trabada de una melhfa.
Entre unos y ceros: un despertar.
Entre unos y ceros: las huellas de una furgoneta en la arena.
Entre unos y ceros: el lomo de un libro.
Entre unos y ceros: las semillas de un algarrobo en el desierto.
Entre unos y ceros: el adobe de una pared que abraza.
Entre unos y ceros: la pintura de un color que emula el frío. Cobijo.
Entre unos y ceros: hojas y hojas.
Entre unos y ceros: una sonrisa, un descubrimiento.

Entre el uno y el cero cabe el ritmo de baile de la música saharaui que acompaña y mece, con su compás (6/8).

Entre el uno y el cero cabe el dos (1/2), el cuatro también (2/4), el tres y el seis (3/6), hasta el ocho (4/8), o incluso el diez (5/10)… El centro. La equidad.

Entre unos y ceros: ,
Entre unos y ceros: ,
Entre unos y ceros: ,
¿De verdad custodia la poesía todas aquellas comas suspensivas capaces de eliminar el suspense?

Entre unos y ceros: “Contamos a la Tierra y ella no entiende de números”, dijeron los poetas. “Contemos con ella, pues”.

Y ahí, justo en ese momento, doblaron lo suficiente ese eje vertical, uniendo en un solo punto el Mundo de las ideas con el Mundo de las cosas. Dentro de esta esfera no existen las fronteras. Sois referentes en todos y cada uno de los ámbitos, equipo Bubisher.

Entre unos y ceros: La biblioteca es, en presente, una realidad.

María Pedraza

julio 09, 2025 in Proyecto Bubisher
3, 2, 1…¡YA! 0

3, 2, 1…¡YA!

Tras días de incertidumbre, interrogantes y lágrimas, por fin el programa Vacaciones en Paz se pone en marcha. Ya han salido los primeros aviones rumbo a España y esperamos que muy pronto se completen los vuelos.

Muchos niños y niñas saharauis pasarán el verano lejos de las altísimas temperaturas que padecemos en los campamentos en el periodo estival, pero otros muchos se quedarán aquí sin casi poder salir de sus casas, porque no se puede soportar tanto calor sin sombras y sin lugares donde poder ir a jugar. Por eso, les decimos a los que viajan a España que son muy afortunados y agradecemos de corazón la generosidad de todas las familias que los acogen con amor y ternura.  Sentimos que el pueblo español y el pueblo saharaui son hermanos. Siempre y para siempre. Gracias, muchas gracias por vuestra solidaridad.

Suadu Mahsan

julio 07, 2025 in Proyecto Bubisher
27 DE FEBRERO. 0

27 DE FEBRERO.

El actual Bojador antes llamado 27 es uno de los campamentos saharauis en la Hamada Argelina.

Tras la retirada de España del Sáhara occidental antigua provincia 53 en 1975, se produjo una ocupación ilegal del territorio por parte de Marruecos y Mauritania.

Ante esta situación, el Frente Polisario (movimiento de liberación saharaui) proclamó la RASD (República Árabe  Saharaui Democrática) el 27 de febrero de 1976 en Bir Lehlu, como un acto de afirmación  de su derecho a la autodeterminación.

La RASD  fue y sigue siendo reconocida por muchos países, especialmente en África y América Latina, y es miembro fundador de la Unión Africana.

El 27 de febrero es considerado fiesta nacional, resistencia y unidad del pueblo saharaui. Se realizan actos conmemorativos; desfiles, discursos políticos, actividades culturales, exhibiciones de danza, poesía y música tradicional hassanía.

Es una fecha clave para recordar la lucha por la independencia del Sáhara Occidental, que aún continúa, ya que la región sigue bajo control mayoritariamente  de Marruecos, a pesar de que la ONU la considera un territorio no autónomo pendiente de descolonización por parte de España que según el derecho internacional sigue siendo la potencia administrativa.

El 27 de febrero simboliza la esperanza, la resistencia y la afirmación de la identidad saharaui frente al exilio y la ocupación. Es una fecha profundamente arraigada en la memoria colectiva de los saharauis y su lucha por el derecho a decidir su propio destino.

Cándida Santiago

julio 03, 2025 in Proyecto Bubisher
14 HERIDAS 0

14 HERIDAS

 

Faltaban 11 años para que el Bubisher construyera su Nido en la wilaya Dajla y lo llenara de alegría y sonrisas infantiles y adolescentes.

Corría la primavera de 2007, que viví, completa en los campamentos de población refugiada saharaui, tiempo en el que tuve el privilegio de ser invitado a muchas jaimas en las que mis anfitriones compartieron conmigo té, comida y conversación. Normalmente me esperaban al final del día, cuando afuera la oscuridad ya se había posado sobre el campamento. En el interior de la jaima, a contraluz de un tubo fluorescente, situado en una esquina de la jaima, apenas iluminaba el enjuto rostro de Abdelahe. Abdelahe era, sobre todo, una voz cercana, que recorría tramos de su relato a gran velocidad, interrumpidos con silencios expectantes, sin dejar de trajinar con la tetera y los vasitos, mientras su mujer preparaba la cena. Y después.

– Con 14 heridas y algún fragmento de metralla aún en el cuerpo, probablemente estoy en posesión de un récord a la regularidad, conquistado a lo largo de 15 años de guerra. – resumió, con alguna ironía, el relato de sus largos años de combatiente, que había ido pormenorizando.

No  supe calcular su edad. La verdad es que ni lo intenté. ¿Cómo me iba a aproximar siquiera, si estoy acostumbrado a calcularla por años, y no por heridas? ¿A cuántos años equivale una herida de guerra?

Se acercó un niño, al que no había visto, de poco más -¿o menos?- tres años, con el culo y el pito al aire. Recostó su cabecita sobre la pierna de Abdelahe, cubierta por la darráa, y se quedó, si es que no había llegado ya, dormido.

– Es mi nieto pequeño -me informó, Abdelahe.

El abuelo calló por un momento. Liberó su darraá del peso de aquel cuerpecito, lo extendió y cubrió al niño por entero, que dormió amorosamente arropado, quizá sobre una cicatriz.

En silencio, pensé que aquel sueño inocente, abandonado sobre su muslo y protegido por su dará, debía de ser el más dulce bálsamo para sus 14 heridas.

No sé si aquel niño, 11 años después, fue uno de los adolescentes que añadieron vida al Nido de un Bubisher, que acababa de nacer pleno de vida. Quiero pensar que sí y que, sabedor del relato, del que yo fui depositario aquella noche, en él encontró los modos más adecuados, que le prepararon, con la seriedad de los juegos en deportiva competición, y las enseñanzas de historias leídas y contadas, para vivir, dotando de todo su sentido a las 14 heridas, a las que su abuelo sobrevivió. No tanto para vengarlas, como para tener, incorporada a su biografía, la historia de su pueblo.

Fernando  Llorente

julio 03, 2025 in Proyecto Bubisher
EL GATO Y SUS 7 0

EL GATO Y SUS 7

Hay números que simplemente son. Que se quedan ahí, firmes, útiles, ordenando el mundo, midiendo el tiempo, contando pasos, edades, estrellas. El uno habla de unidad, de comienzos. El tres, del equilibrio y la divina proporción. El nueve guarda la sabiduría del cierre, y el doce organiza calendarios y zodiacos. Incluso el trece, tan temido, lleva la carga del misterio. Todos tienen su historia. Todos susurran algo.

Pero hay un número que no susurra, sino que canta. Que no se esconde en las esquinas del cálculo, sino que brilla en el centro de la superstición y la maravilla. Un número que aparece sin ser buscado, que se deja ver en la naturaleza, en los ritos, en los sueños, en los dados que giran y en los rezos que ascienden.

Ese número es el Siete.

Siete días en la semana, como si la humanidad necesitara ese ritmo sagrado para no perder el rumbo. Siete colores en el arcoíris, porque incluso la luz, al descomponerse, reconoce su poder. Siete notas musicales, base de toda melodía que ha hecho temblar corazones. Siete cielos, siete maravillas, siete mares, siete sellos, siete días del antibiótico… Siete como cifra de la plenitud, del viaje místico, del ciclo completo que no cansa ni se agota.

El Siete ha caminado con los profetas, ha iluminado los mapas de astrónomos antiguos y ha sido bandera de guerreros y sabios. Lo buscaron alquimistas y lo respetaron poetas. En él, lo humano y lo divino hacen tregua, se abrazan.

Es un número que guarda secretos, pero también promesas. Por eso, lo amamos. Por eso lo elegimos sin saber por qué, cuando nos piden escoger “un número al azar”. Porque no hay azar en el siete: hay destino.

Quizás por eso el gato tiene siete vidas, como si ese número le regalara la gracia de volver siempre. Y quizás, si las wilayas saharauis fueran siete, habría también siete Bibliobushires, llevando palabras, sueños, libros y futuro a cada rincón del desierto.

Porque donde hay un siete, hay esperanza. Y donde hay esperanza, siempre hay un camino.

  B.Lehdad.

julio 02, 2025 in Proyecto Bubisher
33 0

33

Aseguran los beduínos ancianos que el camello, si no hay cuchillo por medio, vive 33 años, 3 meses, 3 semanas y 3 días. Y que si ese día, ese exacto, sale a pastar, ya no vuelve; y que si se cumple mientras duerme en la majada, ya no se levanta. Hay que esperar 33 años y todo lo demás para comprobarlo, pero me han asegurado varias veces en el badía que es así.

¿Y cuánto vive un Land Rover? Eso ya… Tal vez más. ¿Y un Mercedes? Si es de mecánica antigua, quizás también 33 años; no hay más que mirar un poco en el passage para comprobarlo. Hay cosas que cambian en el Sáhara, aunque no lo parezca. Como por ejemplo esa relación con el desierto, desde el camello cabalístico hasta el Mercedes alemán de los 70. Pero siempre he creído que la duración de la vida del camello guarda una relación profunda con la esencia de los saharauis. O al menos, de los beduinos, de los auténticos saharauis. Así que ese número mágico, 33, tiene que querer decir algo. Tal vez un niño sabio, un día, se acercará a mí en uno de los jardines del Bubisher, se arrimará a mi oreja y me lo desvelará. Lo espero con paciencia.

julio 01, 2025 in Proyecto Bubisher