UNA FANTASÍA, MILES DE ALEGRÍAS

 

 

En la era de la revolución tecnológica, donde escuchamos a diario hablar de la potencialidad de la Inteligencia Artificial Generativa, cuando se encumbra a esta autodenominada “presencia conversacional” como la herramienta capaz de transformar el mundo, el proyecto Bubisher se convierte en un manantial de fantasía en medio del desierto.

Nacido de la imaginación de los seres humanos, mimado con los cuidados de unos padres emocionados por ver sus primeros pasos, educado con la empatía propia de un clan preocupado por su crecimiento, acompañado por una comunidad que lo ha fortalecido durante su juventud, hoy ha llegado a la edad adulta alzando las manos con alegría.

La creatividad, tenacidad y coraje de un colectivo ha enraizado un precioso árbol en medio del desierto.

Un precioso ejemplar que hunde sus raíces entre las “haimas” haciendo de cada cabello radicular un poro por el que fluye la energía de los saharauis, filtrada a través de la arena que cubre las calles de los campamentos.

Una bella columna que con verdes brazos atrae a las diferentes generaciones creando un amable lugar de encuentro, un espacio de receso y refugio con la literatura oral y escrita como medio de intercambio de la sabiduría.

Un potente pulmón que emerge desde la tierra para atraer las nubes de la esperanza, la lluvia que agranda los espíritus, el oxígeno que fortalece la valentía.

Un puente entre el cielo y la tierra que propicia que las ilusiones y los sueños sean capaces de transformarse en realidades.

Por todo eso y mucho más, ser parte del proyecto Bubisher es ser uno de los elementos que convergen para crear un ecosistema natural donde la palabra alimenta en cada uno de los eslabones que formamos un conjunto de seres humanos.

Miquel Puig

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