
Escribí uno de mis primeros textos para bubisher.org a partir de una foto del Fisahara de hace unos cuantos años acordándome del “Cinema Paradiso” de Tornatore, con los inolvidables, por entrañables, Alfredo y Totó.
Hoy, plantado ante el ordenador, intento exprimir esta otra foto, preciosa, con un no menos maravilloso plató en el que una niña dirige, claqueta en mano, a otro, que a su vez dirige una marioneta ante la atenta mirada de la niña que sujeta un personaje de guiñol. Detrás del telón aparecen otro par de personajes infantiles guiados por otros profesionales del no celuloide. Sin duda, una superproducción, como bien dejan ver las sonrisas de las niñas de la derecha, un público nada exigente, pero entendido.
A eso se le llama en algunos lugares Escuela de Cine, aquí lo llamamos Bubisher; el plasma no es de plástico verde, es de un cielo azul inmenso y la historia de la peli la están escribiendo cada día los niños y las niñas en nuestras bibliotecas.
Lo que más me llama la atención es que se les ha olvidado poner en la claqueta el título de la producción, el nombre del director, la fecha, el número de escena y plano, y el número de la toma.
¿O no?
Me gusta pensar que no, que esta película no tiene director, ni fecha, es de escena única y las tomas se repiten una tarde y otra sin necesidad de que caiga la guillotina de la claqueta, que no le va a hacer falta promoción ni distribución en salas comerciales, sus actrices y actores ya son famosos en sus casas y en sus coles, y el guion se escribe nuevo cada tarde.
Solo puedo acabar este artículo como lo hice con aquel otro, recordando a Aute cuando decía aquello de “Cine, cine, cine, más cine por favor, que todo en la vida es cine, y los sueños, cine son”.
Pues eso, señores, SILENCIO…SE VIVE.
Javier Bonet






