
Vean ustedes al Ejército Bubisherista de Liberación Cultural entrando victorioso en El Aaiún. Montadas sobre su dromedario de cuatro ruedas y enarbolando como bandera globos de colores, morados, colorados y amarillos, las jóvenes guerrilleras desfilan felices por las arenosas avenidas, vitoreadas seguramente por la chiquillería que les sale jubilosa al paso.
Ha sido dura la campaña este curso, novedades, fuertes calores, lluvias torrenciales, etc., pero las líderesas revolucionarias han cumplido con creces su cometido y se muestran contentas con el trabajo realizado y muy orgullosas, sabedoras de que su labor, sorda pero constante, sigue dejando huella no solo en su territorio sino también en la mente de todos aquellos que llegan a conocer su ingente tarea.
Al frente marcha la Subcomandante Suadu controlando todo lo que ocurre a su alrededor en el desfile mientras que la Teniente Lamina permanece en el cuartel general vigilando las tropas de refuerzo o reclutando nuevos adeptos a la causa.
En las otras regiones culturales también se han conquistado los objetivos propuestos y se organizan festejos de fin de campaña para recibir el descanso veraniego, merecido y necesario para cargar las pilas de las municiones que utilizarán desde octubre.
En unos días, los cuarteles-nido cerrarán sus puertas, cesará toda actividad durante el caluroso verano, permanecerán todos sus arsenales ordenados y en perfecto estado de revista, de libros y cuentos mejor dicho, para que al inicio de una nueva campaña todo esté listo para entrar en combate cultural.
Otro año más y con la moral siempre arriba.
Javier Bonet






