
Este proverbio en hassanía nos recuerda que el conocimiento es la mayor riqueza que una persona puede adquirir. A diferencia de los bienes materiales, el conocimiento, el saber, no se pierde, no se gasta ni desgasta y acompaña a la persona que lo adquiere durante toda su vida. Tateh Lehbib me aclara que equivale a un proverbio que se utiliza en árabe clásico: «Pedid el conocimiento desde la cuna hasta la tumba». Ambos proverbios insisten en que aprender es un proceso continuo, que no tiene límite de edad ni punto final.
Tengo ante mis ojos una foto en la que una profesora saharaui les cuenta un cuento a un grupo de niños y niñas, la mitad de los cuales la miran enbelesados siguiendo el relato; la otra mitad están más pendientes de la persona que está sacando la instantánea para que ahora tú, amigo lector o lectora, tengas la referencia visual que acompañá estas líneas, gracias al Bubisher.
En Saharako Kabiak / Nidos del Sahara, tenemos un muy claro la importancia de la cultura, la enseñanza y la formación. Así, toda cantidad de dinero que se invierta en ello nunca debiera ser considerado coimo un gasto, sino como lo que es: una inversión de futuro. Al fin y al cabo, ¿acaso no decimos en castellano que el conocimiento no ocupa lugar? Curiosamente el lema en euskera de Saharako Kabiak / Nidos del Sahara es «Herri jantzia, askatasun hazia»: un pueblo formado, semilla de libertad; o, dicho de otra manera: «La mejor ganancia es la del conocimiento»: أخير الصكاطة صكاطة العلم
Josu Jimenez Maia






