Cada biblioteca Bubisher tiene su propia personalidad y en cada una de ellas cada vez son más los elementos que las embellecen y las hacen acogedoras. A pesar de que el durísimo clima de la hamada resquebraja paredes, se come la pintura y dificulta el crecimiento de las plantas, nuestros bibliotecarios ponen todo su empeño en luchar contra vientos y temperaturas extremas, logrando, con arte y tesón, mantener las instalaciones Bubisher en unas condiciones más que dignas,
Y como las imágenes en estos casos hablan más que las palabras, esta es la prueba visual de lo que aquí se afirma.












