ELMER EN LA HAMADA

Dicho y oído mil veces: En el Sáhara, la magia ni se cree ni se discute. Buena verdad. No creo que nadie construyera este Elmer adrede en el patio del Nido de Smara. Nació así, por azar… o por magia. Porque Elmer, el elefante creado por David McKee, es el mejor símbolo de las bibliotecas, en las que caben todos los colores, todas las maneras de ser y de pensar, todas las opiniones; o sea que, el Elmer de la foto, es una casualidad nada casual. Es pura magia. Si quieres, si aún no la conoces, te cuento su historia. Elmer no nació gris, como todos los elefantes; nació de nueve colores, amarillo, naranja, rojo, rosa, violeta, azul, verde, negro y blanco. Y él se sentía distinto, y sufría cuando otros elefantitos le hacían bullying por no ser como los demás. Harto de las burlas se metió en una charca de lodo gris para tapar sus colores y ser como todos. Así, al principio, se sintió normal y se sintió feliz. Pero los demás no. Les faltaba la alegría y el color que Elmer daba a toda la manada, aunque no lo dijeran. Tuvo que llover para que el agua le quitara la capa de lodo gris a Elmer y los demás elefantes se dieran cuenta de lo importante que era para ellos tener a Elmer cerca, con sus nueve colores, con su alegría contagiosa. Tanto que desde entonces, una vez al año, todos se disfrazan con colores vivos, y Elmer de elefante gris. Eso es una biblioteca, eso tiene que ser la escuela. Eso es el Bubisher.

Gonzalo Moure

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