
Mi amigo Hamdi no acaba de creerse que el desierto del Sáhara fue una región verde, húmeda y fértil hace unos cuantos miles de años; no le entra en su cabezota que en lugar de desierto, había sabanas, bosques frondosos, grandes lagos y ríos que los hombres compartían con las jirafas, los elefantes y los hipopótamos. Los expertos dicen que el cambio lo provocaron ciertas variaciones en la órbita terrestre que alteraron los monzones y secaron la región, convirtiéndola en el desierto actual. Las pinturas rupestres del desierto muestran jirafas y ganado, así como sedimentos lacustres, lo que confirma este pasado fértil.
La pregunta es si volverá a ser verde, si estos cambios son cíclicos y ocurren periódicamente.

Hamdi, yo no soy experto, pero últimamente estoy viendo por nuestras bibliotecas un montón de evidencias de que las cosas están cambiando, están apareciendo un montón de animales por las estanterías junto a los libros y he pillado a un ejército de pequeños y pequeñas, con ojos de pillos y manos hábiles, emperrados en cambiar el paisaje de la hamada dando vida a animales de todo tipo, jirafas, leones, elefantes, cocodrilos… Mira qué orgullosos enseñan sus creaciones y las colocan junto a sus cuentos preferidos. Me dicen que les falta munición para seguir disparando balas de creatividad y misiles de ingenio y sonrisas que modelen un paisaje más agradable. Desde el Bubisher capaces son de cambiar primero el paisaje y después la cabeza de los que no se creen que las cosas pueden llegar a cambiar a pesar de tantos años de sequías, las climatológicas y las otras.


Me voy a por más munición.
Javier Bonet






