
Todos, en Bubisher, hemos vivido muchos atardeceres en Smara, o en cualquier otro campamento. Y es paradójico que estando en un paisaje tan árido, tan duro, el atardecer sea tan bello. ¿Lo es? Para nosotros, que vamos allí por un corto tiempo, sí, lo es. Pero no puedo olvidar la frase de Zaara en la película Hamada (2018), dirigida por Eloy Domínguez Senén, «Hoy es igual que ayer, y mañana será igual que hoy». Unas palabras desoladoras que pertenecen a una generación sin horizonte. La realidad. Por eso creo que merece la pena todo el esfuerzo hecho para poner en pie las bibliotecas y mantenerlas. Porque así, para las bibliotecarias y sus monitores, cada día es distinto, en cada día ha sucedido algo nuevo por lo que merecerá la pena levantarse mañana, para que también sea un día distinto. Y sobre todo para las niñas y niños, para que crezcan con ese pequeño horizonte diario que haga de ellos una generación que se crea capaz de moldear su futuro. El pequeño, el diario, pero también el grande, elkebir. Así, todos, los de aquí y los de allá, podemos poner el alma en paz, disfrutar de la efímera belleza y dejar que el corazón se inunde por ese sol a punto de irse a dormir, haciendo el balance de un día distinto. No pleno, pero al menos distinto.
Gonzalo Moure






