
Bien es sabido que la denominada plataforma marítima canario sahariana es uno de los mayores caladeros de pesca del mundo. Ya en los lejanos años 60 del pasado siglo era habitual ver en las calles de las Palmas de Gran Canaria a los marineros coreanos paseando por la ciudad en sus horas libres y también faenaba allí la flota rusa. Han pasado los años y nuevas flotas faenan en ese caladero, gestionado a criterio de Marruecos.
La pesquera es una de las riquezas del Sáhara Occidental, junto con los fosfatos, las energías limpias, el cultivo bajo invernaderos, los minerales. Con ellas, el pueblo saharaui tendría una economía viable. Como país vecino al nuestro podría establecer relaciones de cooperación y de interdependencia económica.
Todo ello se frustró con la vergonzosa entrega del territorio a Marruecos. A los europeos nos indigna que el presidente norteamericano se salte la consulta al Congreso o que establezca arbitrariamente aranceles, pero pasamos por alto que la UE evita aplicar las propias conclusiones y sentencias de su Tribunal de Justicia que ha establecido que esos recursos no pueden ser explotados sin la legitima participación del pueblo saharaui.
Por eso las bibliotecarias de Smara y Bojador van a incluir entre sus actividades de los próximos días el “Primer concurso Bubisher de pesca marítima”. Sí un concurso de pesca en el desierto. Para que los niños de un país que tiene una fachada marítima de 1.111 kilómetros conozcan las especies, las artes de pesca sostenible y pasen unos días divertidos. Os iremos informando del desarrollo del campeonato
Emilio Sánchéz






