Y bajo los árboles, lectores. Niños, jóvenes, adultos. Cuando el arquitecto Roge Martí empezaba a diseñar la cuarta biblioteca Bubisher, en Dajla, le pedimos que el interior fuera lo más agradable y apetecible posible. Y qué mejor que la sombra de los árboles, en un infierno climatológico como el de la hamada argelina.
Y en esta luminosa y limpia biblioteca no solo habrá libros durmientes, a la espera. Los libros irán a buscar a los lectores mediante actividades: clubes de lectura, talleres de poesía, narrativa y teatro, cursos, cine, documentales. Y lo harán a bordo del bibliobús, que recorrerá las escuelas de Dajla por la mañana para anunciar la buena nueva de un lugar hermoso y fresco en el que hacer amigos, tanto físicos como imaginados.
Ha sido el fruto de un año precioso, en el que hemos hechos muchos socios para seguir manteniendo este sueño, en el que hemos visitado multitud de colegios, institutos y bibliotecas buscando “cómplices”. Dando a leer El niño de luz de plata, diciéndoles que es posible esta hermosa amistad a distancia, a la luz de la luna. Unidos por una sola idea: la lectura es un derecho. Y hacerla posible, el mayor de los orgullos.








