
El artículo 31 de la Convención sobre los Derechos del Niño dice textualmente: “Se reconoce el derecho del niño y la niña al descanso y al esparcimiento, al juego y a las actividades recreativas propias de su edad y a participar libremente en la vida cultural y en las artes”
El juego no solo constituye una actividad lúdica, es, además, una poderosa herramienta que estimula la imaginación, desarrolla conductas de compañerismo, enseña a controlar la frustración, genera alegría…
El juego es, por lo tanto, una actividad íntimamente relacionada con la formación integral de los niños y niñas. Así lo entienden los bibliotecarios y monitores del Bubisher cuando al atardecer, y después de disfrutar de la lectura, proponen juegos que despiertan siempre la curiosidad y el deseo de participar de los lectores. Entonces, el silencio con el que leen o escuchan un cuento se rompe y todo son risas y algarabía, pero no desorden, porque hay que seguir las normas que rigen cada juego, lo que supone el aprendizaje de un vocabulario específico, la interiorización de las reglas y su cumplimiento a la hora de jugar.


El juego está integrado en la vida de las bibliotecas Bubisher como recurso educativo, no cabe duda.






