Cuando el viento sopla fuerte en la hamada, arena, polvo y piedras se mezclan con un aire irrespirable. El cielo se tiñe de marrón y se confunde con el suelo. Todo se transforma en un todo en el que el horizonte desaparece.
Y cuando por fin el sol vuelve a su sitio y el viento se calma, la arena el polvo y las piedras se asientan en todos los rincones de viviendas, bibliotecas , dispensarios…
No queda más remedio, entonces, que ponerse manos a la obra para devolver la tierra a la tierra.
Esto es lo que se ha vivido durante dos días en los campamentos. En Auserd, han tenido que posponer las actividades para poder limpiar toda la arena acumulada dentro de la biblioteca, que, no podemos olvidar, tiene frente a una de sus fachadas una enorme duna , la cual, como una ladrona, se cuela por todas las rendijas los días de viento.







18 abril, 2018 en 2018-04-18T10:10:36+00:000000003630201804
Es posible que la duna quiera leer…porque no sé si sabéis que las dunas tienen corazón y esta a lo mejor quiere estar con los niños de Auserd en la Biblioteca Bubisher. ¿Se os ocurre algo para ayudarla?