
El signo de victoria, expresado con los dedos índice y corazón, en forma de V, se exhibe cuando no se han ganado todas las batallas libradas, pero tampoco se han perdido, y declara la confianza en que se ganará la guerra. Esa confianza mantiene vivo el espíritu de resistencia, del que el pueblo saharaui es depositario.
Las bibliotecas Bubisher son campos de entrenamiento, en los que, en las edades de la niñez, la adolescencia y la juventud refugiadas, sus destinatarios se preparan, fortaleciendo sus capacidades intelectuales y emocionales, para que esa resistencia esperanzada dé lugar a un vivir con justicia y en libertad. Manejan para ese fin armas tan pacíficas como poderosas, y tan efectivas, que sus adversarios no notarán que las están usando: son las de la lectura, la escritura, la conversación, el teatro, los juegos…,armas que disparan ráfagas de cultura en sus conciencias, alumbrando en ellas la luz de la justicia y el fuego de la libertad y, entonces en sus manos se abre la V de la victoria, que ya no tiene sexo ni edad: florece en las manos de toda la población refugiada, transmitida desde el pensamiento al corazón, desde donde transita hasta lo más profundo de su ser, con la seguridad en la victoria, que se anuncia en dos dedos de las manos, victoria inevitable, si los dedos son también de niños.
Fernando Llorente






