
La música ha sido siempre una forma de expresar sentimientos, denunciar injusticias y transmitir esperanza. Muchas canciones, aunque hayan sido escritas en un contexto concreto, tienen un significado universal que permite relacionarlas con diferentes situaciones de la historia y de la actualidad. Este es el caso de Solo le pido a Dios, escrita por León Gieco en 1978. Su letra habla del dolor, la guerra, la injusticia, el engaño y la importancia de no permanecer indiferentes ante el sufrimiento de otras personas.
«Solo le pido a Dios que el dolor no me sea indiferente»
Miles de saharauis llevan décadas viviendo en campamentos de refugiados en Argelia. Quienes conocen esta situación no pueden permanecer impasibles ante el sufrimiento de un pueblo que lleva tantos años esperando una solución justa.
No podemos mirar hacia otro lado, el dolor de otras personas nos afecta como seres humanos. La empatía comienza cuando dejamos de ser indiferentes ante el dolor ajeno.
“Que la guerra no me sea indiferente»
La guerra obligó a miles de saharauis a abandonar su hogar. Muchas familias quedaron separadas y numerosas personas crecieron lejos de su tierra.
La paz es un derecho fundamental. Para los saharauis, la paz no significa únicamente el fin de la violencia, sino también la posibilidad de vivir con seguridad, libertad y dignidad.
«Que la injusticia no me sea indiferente”
El conflicto del Sáhara Occidental, sigue vigente en nuestros días. El pueblo saharaui ha sufrido una gran injusticia al no poder ejercer plenamente su derecho a decidir sobre su futuro. Muchas familias viven separadas desde hace décadas y varias generaciones han nacido y crecido en los campamentos sin haber conocido nunca la tierra de la que proceden sus padres y abuelos.
Todas las resoluciones de la ONU reconocen el derecho de autodeterminación, resoluciones que son desoídas por la comunidad internacional.
El pueblo saharaui sigue reclamando su derecho a la autodeterminación.
«Que el engaño no me sea indiferente»
Existen conflictos que apenas reciben atención internacional, el olvido sobre ellos en los medios de comunicación hace que gran parte de la sociedad desconozca la situación de quienes los sufren. Informarse, escuchar diferentes puntos de vista y conocer la historia del pueblo saharaui son formas de evitar la indiferencia y comprender mejor la realidad, una realidad poco conocida fuera de quienes colaboran con organizaciones humanitarias o participan de programas de solidaridad.
«Que el futuro no me sea indiferente»
Los niños y jóvenes que crecen en los campamentos sueñan con acceder a una educación de calidad, desarrollar un proyecto de vida y vivir en paz.
Proyectos como BIBLIOTECAS POR EL SAHARA- BUBISHER , apoyan al pueblo saharaui y no solo ofrecen ayuda material (libros, bibliotecas…), sino que quienes formamos parte de este proyecto respondemos al mensaje de la canción: no ser indiferentes ante el dolor, la injusticia y el sufrimiento de nuestros hermanos saharauis, trabajando para mejorar sus condiciones de vida.
Ahora más que nunca “Sahara Libre”.
Cándida Santiago






