Vivimos en la hamada,
resistiendo en precario,
y, por razón de la fuerza,
en nuestro suelo ocupado.
“Pedimos” lo que es nuestro,
lo que nos arrebataron
con traiciones y violencia,
sin dignarse a escucharnos.
“Soñamos” con el encuentro
de todos nuestros hermanos,
en nuestras calles y plazas,
libres, “sin temor ni llanto”.
“Esperamos” que haya un día
en el que ocurra el milagro
de que en nuestros enemigos
se active su lado humano.
A pesar de la injusticia
que dura 50 años,
no aceptamos la derrota,
y “todavía cantamos”
Canciones de los poetas
de su tierra enamorados,
voces de amor militante
que transmiten entusiasmo,
Como las niñas y niños,
unidos “mano con mano”,
mantienen la esperanza
con “sus risas y sus cantos”.
Fernando Llorente







