
El programa «Vacaciones en Paz» es una muestra del compromiso y la solidaridad que tantas familias demuestran cada año con el pueblo saharaui. Decenas de hogares abren sus puertas para recibir durante el verano a niños y niñas procedentes de los campamentos de refugiados, ofreciéndoles mucho más que unas vacaciones: les brindan cariño, atención y la oportunidad de disfrutar de un entorno seguro y diferente.
Esta iniciativa nace con el propósito de aliviar, aunque sea por un tiempo, las difíciles condiciones de vida que afrontan estos niños y niñas, quienes, como consecuencia de la ocupación marroquí, llevan décadas viendo vulnerados sus derechos más fundamentales en su propia tierra.
Durante su estancia, los menores tienen acceso a revisiones médicas, tratamientos especializados cuando los necesitan y una alimentación adecuada, además de vivir experiencias que contribuyen a su bienestar físico y emocional. Para muchos de ellos, este programa supone una oportunidad única para recuperar fuerzas, hacer nuevos amigos y disfrutar de una infancia más plena.
Acoger a un niño o una niña saharaui es un gesto profundamente humano, pero también representa un mensaje de compromiso, solidaridad y esperanza. Es una forma de recordar que la causa del pueblo saharaui sigue siendo una cuestión de descolonización pendiente y que la sociedad civil continúa apoyando su derecho a vivir en libertad, justicia y dignidad.
Nuestro más sincero agradecimiento a todas las familias que, con generosidad y cariño, hacen posible este programa año tras año. Su apoyo no solo transforma la vida de estos niños y niñas, sino que también fortalece los lazos de amistad y solidaridad con el pueblo saharaui y mantiene viva la esperanza de un futuro mejor para nuestra patria.
Suadu Mahsan, coordinadora de la biblioteca Bubisher de El Aaiún






