UNA LUZ INESPERADA

El mito del paraíso perdido es el de la infancia, no hay otro, dice Samarago. Y recupera en las páginas de esa luz inesperada -un álbum bellamente ilustrado por Armando Fonseca- los dos días gloriosos que fue ayudante de pastor de su tío.

La infancia es la única patria posible, el paraíso. Pero a veces ese paraíso es arrebatado. Y miran los niños la noche, los horizontes pedregosos donde todo comienza una y otra vez y todo termina, porque el tiempo se detiene en la planicie infinita, en la dorada luz que inflama la tierra antes de oscurecerse. Y no hay más gloria que la del recuerdo.

En el exilio saharaui los niños sueñan con el mar.

Dos paraísos perdidos suman los saharauis que levantaron los campamentos con sus manos adultas, los que resisten y cavan en la arena dura la tumba para los que nunca regresarán: la tierra robada, la infancia perdida.

Y, sin embargo, como un rayo fugaz, regresan los días gloriosos en esa luz inesperada que es el Bubisher en mitad del exilio en la hamada. Un cobijo donde resistir y soñar. Donde encontrar caminos y recuperar, al menos mientras se sostenga un libro entre las manos, el paraíso perdido.

Mónica Rodríguez

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