ALAMBRADAS

Hoy en día el mundo entero es una alambrada; pero una alambrada dispersa, cada vez más frágil, corroída por el óxido del miedo. No es como las alambradas sólidas con postes, alambres de púas y concertinas, o las electrificadas con minas antipersona, o las de muro y cemento con cámaras, drones y armas vomitando balas sobre todo lo que se mueva. Alambradas y muros tienen el mismo fin: impedir el paso a las personas mutiladas que huyen de guerras, de hambrunas y miserias. Estas alambradas siempre se han levantado para los pobres del Sur Global.
Pero los efectos de la alambrada que se extendió a partir de Gaza tienen consecuencias devastadoras en todos los sentidos, porque esta alambrada que nos ocupa es una escala superior de deshumanización. Es la de la limpieza étnica, el genocidio, la violación de todas las normas internacionales y de los derechos humanos.
Esta alambrada que nos va aislando como sociedad, como pueblos y como humanidad, es la peor de todas, porque también nos convierte en cómplices del horror que está extendiendo sus tentáculos.
No somos más que una red de hilos de una alambrada, y nuestros gobiernos, marionetas incapaces de impedir la esclavitud que nos va apresando.
O nos rebelamos contra la tiranía o seremos todos sus esclavos.
Liman Boisha

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