SOLUCIONES DE COLOR

Menudo Pantone. Ahí los tienes en una mesa de la biblioteca. Buscando un itinerario de color. Todos somos hijos de nuestra infancia. Yo aun recuerdo la mesa de formica en la que hacía esos mismos trabajos en El Aaiún …y un pequeño desconchón que hacía volar la imaginación hacia las dunas.

Los rieles, bajo la tablazón de la mesa, en los que recogían los pequeños taburetes en que nos sentábamos eran en realidad los anclajes de un avión donde volaba un grupo de paracaidistas dispuestos a luchar por alguna patria lejana.

De mayores recordarán hasta los nudos de esa madera y los arañazos son verdaderas pistas en el desierto que conducen a una grara lejana, a una pequeña plantación de cebada, a las orillas arcillosas de la Sequia el Hamra o a la cueva de los chacales, una oquedad húmeda en las proximidades del oasis del Messeied.

O un sendero, donde podrán encontrar al amparo de las raíces de un arbusto las trufas del desierto –terfez– sin necesidad de perro ni de cerdo.

Matías, ese pintor famoso de la portada del libro, no sabe lo que se pierde.

Emilio Sánchez

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