
El sábado 13 de diciembre, el Centro Cultural Margarita Nelken se llenó de público, de expectativa y de emoción. En ese espacio cercano y acogedor, La Coral Lavapiés (un grupo coral popular formado por vecinos y personas de diferentes partes del mundo, reflejando la diversidad cultural del barrio de Lavapiés) ,ofreció un concierto alzando su voz con un propósito que iba más allá del escenario. Fue un gesto de apoyo a Bubisher para financiar el viaje de un nuevo bibliobús a los campamentos de refugiados saharauis en Tinduf.
Desde las primeras canciones se creó una atmósfera cálida y envolvente. Las voces, fueron recorriendo un repertorio diverso que fue alternando momentos de serenidad con otros de fuerza y alegría, recordándonos que la música, como la lectura, no conoce fronteras.
El público respondió con una escucha atenta y cómplice. Había un diálogo entre quienes cantaban y quienes escuchaban, la certeza de que la cultura puede transformar realidades, de que un libro puede abrir un futuro, de que cantar juntos une la belleza artística con el compromiso social.
A medida que avanzaba el concierto, la intensidad fue creciendo hasta alcanzar momentos cumbres con canciones dedicadas a los refugiados, a los olvidados del mundo y a todos aquellos que sufren. Uno de esos momentos fue cuando la Coral se preparó para cantar “Libre” de Nino Bravo. Las voces comenzaron contenidas, firmes avanzando juntas. La letra, tan conocida y tan vigente, fue creciendo hasta convertirse en un grito colectivo de dignidad y esperanza. Libre no solo fue una canción, sino una declaración compartida de libertad.
Al final del concierto, los aplausos no fueron solo para las voces que habían resonado en la sala, sino para la causa que las inspiró. Porque esa tarde, gracias a la música, Bubisher siguió su camino de llevar libros, palabras y esperanza allí donde más se necesitan y La Coral Lavapiés recordó que la solidaridad también se canta.
Cándida Santiago






