
Hace dos años, el Bubisher se volcó en la sociedad para conseguir nuevos bibliobuses. Muchos colegios se involucraron en la lucha. Era mucho dinero, y por tanto mucho esfuerzo el que hacía falta. Por aquel entonces solo teníamos uno, el clásico, el que ya cumple once años. Y hacían falta tres más. Costó, pero se consiguió. Alguno ha fracasado, porque su mecánica era demasiado sofisticada para la dureza de la hamada argelina. Ensayo y error, como siempre en este proyecto. Hasta que se ha conseguido. Hubo que cambiar alguno, pero los cuatro están funcionando ya, todo el curso.


Os presentamos a los bibliobuses de Ausserd y Dajla. En las últimas semanas, Inés (Suadu), los ha decorado, para que con su imagen lleven también un mensaje a todos los habitantes de los campamentos. Y este es el resultado. El Ausserd representa al viento. Tan difícil de soportar, pero al mismo tiempo tan hermoso. El viento, que lleva y trae las buenas noticias, desde la biblioteca hasta las escuelas, hasta los barrios más alejados. Y el de Dajla, los rizomas, las raíces de un proyecto y una sociedad que no pueden dejar de crecer. La belleza, el trabajo. El mensaje. Cada mañana, los cuatro bibliobuses visitan los centros escolares. Por las tardes van a por los niños y jóvenes que quieren estar en las bibliotecas y participar en todas sus actividades. Ahora queremos que todos los colegios e institutos que hicieron el esfuerzo para conseguirlos, sepan que su solidaridad tuvo el premio de verlos, tan bellos como útiles. A todos los que colaborásteis: gracias. Seguiremos creciendo, con vuestra ayuda. Mano con mano.






