

Llovía, llovía muchísimo ayer en Asturias. Y los ríos se desbordaron, Y las carreteras quedaron intransitables. Sin embargo, a pesar de que el temporal impidió que muchos amigos pudieran asistir a la inauguración de la expo del Bubisher y a la posterior proyección de Hamada, la magnífica película de Eloy Domínguez Serén, la Casa de Cultura de Cangas de Onís prácticamente estaba llena de público. Gente estupenda que quiso descubrir cómo es la vida de los jóvenes saharauis en el exilio, que disfrutó del recorrido que, a través de los paneles de la exposición, hicimos por las bibliotecas Bubisher, que comprendieron un poco más y un poco mejor la importancia de generar en los campamentos puestos de trabajo dignos y de calidad.
Seguía lloviendo cuando salimos y ha seguido lloviendo hoy cuando, de nuevo, proyectamos Hamada para los estudiantes de 4º de la ESO del instituto Rey Pelayo. Y fue emocionante apreciar el silencio y el respeto con los que los estudiantes vieron la película.
También hubo un espacio de tiempo para El niño de luz de plata. Aunque la inmensa mayoría de los presentes ya lo conocían, no dejó de sorprender, de encantar y de venderse.

Pero nada hubiera sido posible si el pasado fin de semana, Pilar, Candi, Jose y Taquete no hubieran venido desde Madrid a montar expo y jaima , si Carlos Pérez no se hubiera desplazado desde Gijón, con todo lo que estaba cayendo ayer por la tarde, para traer la película. Y si el Director de la Casa de Cultura no hubiera decidido mantenerla abierta a pesar del temporal que azotaba.
Llovía, llovía muchísimo. Pero se sumaron tantas manos y tantas miradas, que solo el sol de la hamada y la vida de los jóvenes saharauis nos calaron hasta los huesos.






