EL ALCALDE DE PAMPLONA Y KABIAK IMPULSAN EL PROYECTO BUBISHER

Sabía hacía tiempo que el 15 de enero teníamos una cita con Joseba Asirón Saez, alcalde de Iruñea. Pero no tenía más plan para el encuentro que llegar con tranquilidad después del trabajo y disfrutar el momento con mis compañeros del programa de radio El Cofre del Capitán Morgan, esos valientes de la asociación Ática, que a menudo convierten la discapacidad en capacidad especial, que cada día hacen de la radio un espacio para la solidaridad y que, como dice la canción, son seres sensibles que cuidan de otros seres y saben amar. Lo que ocurre es que, a veces, las sinergias se producen mágicamente, y un pajarito que lleva buenas nuevas por el desierto, andaba ya sobrevolando por aquí: se llama Bubisher.

Escribí a Joseba unas palabras de ánimo y agradecimiento por su entrega a Pamplona y su apoyo al pueblo saharaui. Revelé una fotografía tomada el último día de los últimos sanfermines en la Kalejira de las Culturas, que reivindica la igualdad de derechos para todas las personas con independencia de su origen, y la enmarqué; de fondo el Ayuntamiento de Pamplona, y en primer plano, las banderas claman Libertad para el Sahara Occidental. En la cabeza, como un archivo digital que no pudiera cerrar, estaba Saharako Kabiak, porque al día siguiente era este nido del Bubisher protagonista de la agenda cultural en la Biblioteca Pública Sanduzelai. Imprimí un cartel de la charla que habíamos preparado en Kabiak y se la entregué en modo invitación. Pude explicarle que Kabiak llevaba apoyo al Bubisher, el proyecto que hace posible que en los campamentos de refugiados haya acceso a la cultura desde una biblioteca o bibliobús. Y que estaba invitado a la presentación que al día siguiente tendría lugar. Muy agradecido, nos tomaron una fotografía en apoyo a la continuidad del Bubisher.

Por último, y para mi sorpresa, el alcalde no pudo por emoción leer en presencia lo que le escribí, y entonces recordé parte del prólogo del libro que le llevé, La memoria rota: «Palabras, muchas palabras, pero nunca huecas. «Ojalá de este encuentro surjan vientos favorables para el Bubisher en el Aiun. Y ojalá también, la niñas y niños refugiados vean la libertad en el vuelo del Bubisher.

 

Gema López Sagaseta

 

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