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Durante estos primeros diez años en los que el Bubisher ha ido creciendo en los campamentos, han sido muchas las miradas que han seguido sus pasos. Miradas de niños y niñas saharauis que han encontrado en las bibliotecas el lugar en el que descubrir la magia de la lectura . Miradas de niños y niñas españoles que no han dudado en participar en cientos de actividades para recaudar fondos y que han descubierto lo que significa ser refugiado. Miradas de jóvenes, saharauis y españoles, que apuestan por la cultura como camino hacia la libertad. Miradas de voluntarios que invierten su tiempo y su dinero en apoyar este proyecto, que viajan a los campamentos con ilusión y con ideas para reforzar la animación a la lectura. Miradas de socios que sienten que las bibliotecas del desierto contribuyen a paliar el olvido y la injusticia. Miradas de maestros, escritores, bibliotecarios, cuentacuentos, profesores… que saben que las bibliotecas tienen sentido si están vivas y que para ello trabajan día tras día. Miradas de quienes, a través de las redes sociales, siguen el vuelo del Bubisher.
Miradas que se han unido para seguir mirando, para seguir creciendo.
En las cuatro bibliotecas todas esas miradas están presentes en los murales que con ellas se han formado y que conforman la imagen de lo que realmente es el Proyecto Bubisher: La suma de todos los que lo hacen posible.
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Hace dos años, el Bubisher se volcó en la sociedad para conseguir nuevos bibliobuses. Muchos colegios se involucraron en la lucha. Era mucho dinero, y por tanto mucho esfuerzo el que hacía falta. Por aquel entonces solo teníamos uno, el clásico, el que ya cumple once años. Y hacían falta tres más. Costó, pero se consiguió. Alguno ha fracasado, porque su mecánica era demasiado sofisticada para la dureza de la hamada argelina. Ensayo y error, como siempre en este proyecto. Hasta que se ha conseguido. Hubo que cambiar alguno, pero los cuatro están funcionando ya, todo el curso.


Os presentamos a los bibliobuses de Ausserd y Dajla. En las últimas semanas, Inés (Suadu), los ha decorado, para que con su imagen lleven también un mensaje a todos los habitantes de los campamentos. Y este es el resultado. El Ausserd representa al viento. Tan difícil de soportar, pero al mismo tiempo tan hermoso. El viento, que lleva y trae las buenas noticias, desde la biblioteca hasta las escuelas, hasta los barrios más alejados. Y el de Dajla, los rizomas, las raíces de un proyecto y una sociedad que no pueden dejar de crecer. La belleza, el trabajo. El mensaje. Cada mañana, los cuatro bibliobuses visitan los centros escolares. Por las tardes van a por los niños y jóvenes que quieren estar en las bibliotecas y participar en todas sus actividades. Ahora queremos que todos los colegios e institutos que hicieron el esfuerzo para conseguirlos, sepan que su solidaridad tuvo el premio de verlos, tan bellos como útiles. A todos los que colaborásteis: gracias. Seguiremos creciendo, con vuestra ayuda. Mano con mano.
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Días de vacaciones escolares en los campamentos. Los niños y las niñas se acercan a las bibliotecas sin prisa, con ganas de pasar en ellas parte de su tiempo libre, con el deseo de hacer algo diferente, algo que les atraiga, que estimule su imaginación. Y lo encuentran. Y se ríen hasta que casi les duele la barriga. Prueba de ello es la obra de teatro que han representado en la biblioteca de Bojador, bajo la dirección de Sahla y con la colaboración de un joven maestro que voluntariamente hizo de actor.


Según la propia Sahla, fue tal el éxito de la representación que, ahora, muchos niños y niñas se interesan por el teatro, actividad que también tiene destinado un día en la biblioteca de Smara de la mano de Madja y que en Dajla y en Auserd toma impulso.
Pero no solo el teatro arranca las risas de los niños, también algunos libros y sus actividades asociadas, de hecho, ayer mismo Madja escribía : “Hoy hemos leído «Recién pintado”, un libro muy, muy divertido que habla de la convivencia y de las grandes ideas”

En estos días de vacaciones, que los niños y niñas rían y se diviertan en las bibliotecas vale tanto que, solo por ello, merece la pena seguir aunando esfuerzos para que las bibliotecas del desierto continúen adelante en su tarea de animación a la lectura.
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El colegio mayor Chaminade tiene una larga trayectoria de apoyo a la causa saharaui y son numerosos los eventos que celebra a lo largo del año sobre este tema. En esta ocasión un grupo de estudiantes allí residentes y que forman parte de la asociación Nuestra Jaima promovió un coloquio sobre el proyecto Bubisher, que se ha celebrado el pasado 21 de marzo.

Liman Boisha y Mónica Rodríguez explicaron este milagro por el que han florecido cuatro bibliotecas en los campamentos de refugiados de Tindouf: cómo se inició, desde la sencilla e inocente idea de un escolar gallego hasta la reciente inauguración de la biblioteca del campamento de refugiados de Dajla; cómo se trata de un proyecto en el que los bibliotecarios y bibliotecarias son saharauis, apoyados en sus actividades de promoción de la lectura por voluntarios que acuden a desarrollar las más variopintas tareas (kamishibais, teatro, dibujo, fotografía, pintura, talleres de lectura, divulgación de la ciencia…)


Liman respondió a varias preguntas de los participantes y leyó uno de sus poemas publicado en Ritos de Jaima. Mónica nos explicó el proceso de elaboración de su próximo trabajo: Agua y Arena que está en vías de inminente publicación. En las cristaleras de un pasillo próximo a la sala donde se celebró el encuentro, unos maravillosos dibujos de Elena Díaz-Roncero Fraile ponían imágenes a una explicación del conflicto del Sahara Occidental.
Pero sobre todo se operó el milagro de ver cómo un grupo de chicas jóvenes -Elvira, Ainhoa, Irene, Candela, Lidia, Julia y Elena- estaban interesadas en cambiar el mundo sin sentirse el centro de nada: solidarias, aventureras, quieren aunar su formación en Literatura, Magisterio, Estadística, Periodismo y Humanidades, Ingeniería aeroespacial, Historia y Literatura clásica, Ilustración y sus futuras profesiones con el cambio de lo establecido. Una sensación mágica flotaba en el ambiente…el de una nueva generación que se incorpora llena de energía y conocimientos a la defensa de una causa tan elemental como justa: que los niños y jóvenes de los campamentos saharauis tengan la oportunidad de abrir la ventana de la lectura y conocer el mundo.
El té que preparó Dah, estudiante saharaui residente en el Chaminade, y los buenos oficios del director Sergio Suárez ayudaron sin duda a que fluyeran las palabras sensatas y los acuerdos entre personas.
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«Si seguimos así, con un pie tan lejos del otro, en la emigración y el exilio,
acabaremos por desgarrarnos.
Tenemos que aceptar que somos saharauis aquí, saharauis allá, al mismo tiempo, con todas nuestras contradicciones, con la inmensa belleza de nuestra herencia común.
Solo así lograremos ser un pueblo completo.»
Porque Limam es el de aquí, el del exilio, el que se formó en Cuba y vive en Madrid, pero también el que enciende cada noche la lámpara de los versos para no olvidar quién es, quienes son. El que toma la mano de los españoles que luchamos cada día para que la cultura crezca en la infancia de los saharauis, hacia las estrellas, hacia lo infinito, hacia la belleza y la verdad. La verdad. El que apacienta rebaños de palabras.
Por eso caminan juntos, con las tumbas inmemoriales de los Gigantes de la Luna, los Ben Hilaliyin, a su espalda, sobre la espalda del tiempo. Por eso la mano de Belga palpa el hombro de Limam, por la unión, por la identidad. No nos olvides, no te olvides a ti, jamás te niegues ni reniegues. Y, juntos, los dos, son esa tierra reseca que se alegra una mañana porque cae sobre ella la dulce lluvia de los versos.
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Hablar del agua en los campamentos, es hablar de un bien tan necesario como escaso y, por lo tanto, de la importancia de no malgastar ni una gota. Y para que ese mensaje vaya calando en los niños, hoy han celebrado el Día Internacional del Agua leyendo “La gotita viajera”, reflexionando sobre la absoluta necesidad del agua para preservar la vida en el Planeta, tanto de los hombres como de los animales y de las plantas.

No olvidemos que bajo el desierto del Sahara se encuentran los mayores acuíferos subterráneos de África, sin embargo, en superficie la escasez es enorme. La pregunta es ¿por qué no se hacen perforaciones para acceder a esa riqueza subterránea?
Y mientras las respuestas sean inciertas y se diluyan en el aire como el humo, luchar por un consumo responsable y por la no contaminación de este bien tan preciado es tarea de todos. Por eso no solo hoy, sino todos los días, los niños saharauis saben que todas las gotas cuentan.
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He estudiado Bellas Artes, pero nunca pinto, aunque a veces hago excepciones. No soy saharauia pero me preocupan los problemas que aquí suceden e intento, con todas mis contradicciones, arrimar el hombro para intentar solucionarlos o, al menos, aliviarlos.
De esta combinación surge el por qué he pasado tres semanas subida en un andamio frente a la fachada de la biblioteca de la wilaya de Dajla.

Soy muy consciente de que a gran parte de la población no le gustará la pintura, pero de eso se trata también, enfrentarse a lo diferente, a lo nuevo. Porque todos tenemos que luchar con lo desconocido para aprender y mirar hacia el pasado, para hacerlo bien. Todos tenemos que ser rizomas, pero sin olvidar nuestras raíces.


Smara tiene el azul del mar, Bojador el verde de las talhas, a Auserd pronto llegará el viento y en Dajla ya enraízan los rizomas que abalan y estabilizan los diez años del Bubisher en la hamada.
Gracias a Mohamed Sulaiman, Ahmed Mohamed Lamin e Irribarrez por hacer sus propias excepciones y acompañarme a sostener los pinceles.
Inés G.Aparicio





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Jueves de versos en las cuatro bibliotecas Bubisher. Imágenes que hablan de Antonio Machado. Poemas recitados en hassanía. Pareados escritos por los propios niños. Y la presencia de Frederick, el ratón poeta de Leo Leoni, que nos recuerda que la poesía es alimento para la mente.

Feliz día de la poesía, dicen los niños saharauis, mientras los bibliotecarios les hablan de la importancia de sus poetas:
“La poesía ha sido, y es, una herramienta poderosa para los saharauis en los días de paz, pero también en la guerra, pues alimenta el espíritu del soldado y su lucha por la libertad.
El poeta juega con bellas palabras para dibujar y colorear las vidas y los sentimientos de los hijos de las nubes.
Antiguamente, los saharauis consideraban que un chico era mayor cuando podía usar un fusil y recitar poemas.”
Sigamos haciendo camino.
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No dejes de creer que las palabras y las poesías sí pueden cambiar el mundo (Walt Whitman)
En este día en el que la poesía llena aulas, bibliotecas, blogs, paredes y folios, queremos rendir un pequeño homenaje a los grandes Poetas Saharauis cuyos versos, escritos en el viento, en la arena y en el tiempo, trasmiten el sentir de su pueblo, su Historia, su cultura, su dolor y su fuerza.
Bebiendo de sus propios poemas, y en su honor, iniciamos una antología que titularemos “POEMAS CONTRA EL OLVIDO” en la que poetas saharauis y españoles rasgarán los muros y los silencios para pintar con palabras sentimientos y emociones atrapados en miles de gargantas.
Hoy, ofrecemos un pequeño adelanto de lo que se irá construyendo desde las más profundas raíces del pueblo saharaui.

EL DESGARRO
A veces, soy el de aquí.
Otras veces, soy el de allá.
Una parte de mí está presa en la ciudad
y la otra aquí,
transportada por tu relato.
Quiero dejar de ser dos,
quiero ser uno.
Tenemos que aceptar que la tierra,
es la verdadera patria del verbo.
Porque si seguimos así,
con un pie tan lejos del otro,
en la diáspora o el exilio,
acabaremos por desgarrarnos.
Tenemos que acabar de aceptar que somos
saharauis, aquí.
Saharauis, allá.
Al mismo tiempo,
con todas nuestras contradicciones,
orgullosos de la eterna belleza
de nuestra herencia común.
Solo así, lograremos ser, un pueblo completo.
Limam Boisha.
VERBO DESCOLONIZADO
Alegre de mi verso
y satisfecho de mi voz
descolonizada,
porque no digo “Oui Monsieur”
ni pretendo con artificios
ser lo que no soy.
Refutando la falsa “Liberté, égalité, fraternité”.
Sincero soy en mis principios
de igualdad,
franco en mi apego a la libertad,
con los demás fraterno
y claro en mi descolonizado verbo.
Bahia MH Awah,
CUANDO VUELVA
Cuando vuelva,
quiero un vaso de té verde
con el calor de tus manos
la paz de tu sonrisa y el sabor
de tus labios de hierbabuena.
Cuando vuelva,
quisiera reposar mis caminos
sobre tu regazo de gloria
y quedarme así el resto de la vida.
Mohamed Salem Abdelfatah “Ebnu”
NO TE VAYAS. (POEMA DEDICADO A MI TÍA MUNINA BABA HASENA)
Tu cuerpo vuelve a la tierra
que te vio nacer,
la montaña de Dumes
se despide de ti,
ha quedado en el sur,
en el Tiris,
el lugar del espejismo y del sueño.
Te recuerdo como ayer,
susurrándome bellas palabras
que no volveré a oír.
No puedo aceptar el destino
y despedirme de ti.
Mi corazón no me lo permite,
yo conocí tus lágrimas,
conocí tus palabras.
No te vayas querida Munina,
no te vayas sin decirme nada.
Me acuerdo, cuando era un niño,
mojaba mis pies con el agua de la lluvia,
miraba el cielo limpio de tu mirada.
No te vayas Munina con el silencio de tu corazón
con la sonrisa de tus palabras
con las lágrimas de aquel invierno.
Quédate conmigo y cuéntame
cómo era mi cuerpo de bebé
la tarde en que nací
lleno de lágrimas y sudor.
Dime que no te has ido,
yo te prometo
que te esperaré en el interior de la gran jaima
y volveremos a mirarnos
con aquellas sonrisas de despedida.
No te vayas te lo suplico,
cuéntame cómo eran mis abuelos,
déjame dormir escuchando tu voz,
bajo la luz del quinqué.
Déjame buscar la ladera de la montaña
donde naciste,
y allí recordaré tu nombre
cerca del árbol de nuestra infancia.
Déjame tocar tus pies, tus manos
por última vez ,
enseñarte las lágrimas
que quedaron atrapadas en mi interior.
Ali Salem Iselmu
MATERIA DE AMOR
Si del sol nos viene
el material del amor
que un misterioso genio duende
en tu pecho enciende,
cuánto amor
habrá en esta tierra
que tiene al sol por carcelero
e hizo de los bosques piedra
y de las brisas viento.
Gonzalo Moure
EL HOMBRE QUE ABRIÓ CAMINO AL MAR
En la cresta de la duna
hasta la que caminaba las tardes de los viernes
con pasos cada vez más cortos y pesados,
solía estirar el cuello por encima del sol,
hacia el poniente,
tratando de aspirar el aroma de los días verdaderos
cuando de niño observaba en su playa espumas de delfines.
“No hay peces en el fondo de este mar de arena”,
le oían gritar las mujeres de su edad
mientras regresaba hacia su jaima.
Y murmuraban pensando que estaba suavemente loco.
Desde lo alto de la duna
hacia la que caminaba todos los viernes,
con los hombros cada vez más abatidos
recordaba que la última imagen que vieron los ojos de su padre
era la de ese inmenso pedregal sin esperanza.
“El aire que respiramos no es el nuestro,
el suelo que pisamos es estéril”,
le oían protestar los niños
cuando regresaba hacia su jaima.
Y se reían diciendo que estaba gravemente viejo.
En la cima de la duna,
hacia la que caminaba todos los viernes
con los ojos cada día más anublados,
recitaba el nombre de las ciudades sagradas
y recordaba con nostalgia los días en que ladraban los fusiles.
“¿Esperáis que el viento infle las lonas de las jaimas
y que vuelen por encima de muros?”,
reprochaba a los jóvenes que dormitaban a la sombra.
Y estos le miraban ceñudos,
pensando que estaba severamente escéptico.
Hasta que un día
dejaron de oír sus pasos caminando desde la duna hasta su jaima.
Y ascendieron a la cresta
y encontraron sus zapatos vacíos,
perfectamente alineados hacia un horizonte tras el que recordaba
espumas de delfines, las manos acogedoras de su madre
y el rostro sereno de su padre.
El viento había borrado sus huellas
pero adivinaron su camino solitario hacia al mar.
Y comenzaron a pensar que quizá estuviera especialmente lúcido
Ricardo Gómez
JAIMA
El antiquísimo torrente de la vida
palpita en la raíz de una jaima […] Liman Boisha
La jaima es árbol frondoso,
carpa, hogar, refugio, suelo,
una sombra arrebatada
al cielo para el desierto.
Es la tela de la jaima
de paños hechos con pelo
de cabra y de dromedario
cosidos con mucho esmero.
Cuando una joven se casa
lleva la noticia el viento.
Las mujeres de la daira
levantan su jaima al cielo.
Memona prepara el té
lo pone a hervir en el fuego,
fuera una cabra mastica
un neumático desecho.
El primer té sabe amargo
como la vida, a momentos,
El segundo sabe dulce
como el amor cuando es bueno.
Y el tercero es un té suave
como la muerte en el lecho.
Daryalha bajo la melfa
esconde del novio el beso.
Ya todos los invitados
muestran su agradecimiento:
¡Sed felices! ¡Insha allah!,
que se cumplan vuestros sueños.
En la entrada de la jaima
un camión para un momento,
abre las puertas Larossi
y todo se llena de cuentos.
Ha llegado el Bubisher,
viene de otro campamento,
trae libros para leer
sobre el suelo del desierto.
Raúl Vacas
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Ainara tiene 7 años y este ha sido su tercer viaje a los campamentos de refugiados saharauis de Tinduf.
Ella ya tiene asumido que cuando se acerca febrero, el viaje a los campamentos se aproxima y también sabe que la visita al Bubisher es obligada y la espera con impaciencia.
Este año, un mes antes de ir fue ella la que tuvo la idea de llevar el proyecto “Depende de los 2” al Bubisher de Bojador. Este proyecto ha sido y es muy especial para todos los niños y niñas de su colegio y me dijo que le hacía mucha ilusión compartirlo con los niños de allí.
Con “Depende de los 2” se trabaja la igualdad entre hombres y mujeres, la igualdad de oportunidades y todo a través de una canción y un baile muy divertidos.
Hemos pasado en la biblioteca dos tardes, que nos han sabido a poco y que en próximas ocasiones seguro que ampliaremos.

Estuvimos bailando y cantando nuestro himno sobre la igualdad, tradujimos al Hassania el estribillo para que todos los niños lo comprendieran y pasamos el tiempo dibujando y haciendo una manualidad en la que todos estuvieron encantados de participar.
Una de las tardes, en la que tuvimos fallos técnicos y hubo que improvisar, a Inés y Algailani se les ocurrió hacer un juego de mímica con profesiones y que después los niños nos dijeran si eran de mujer, de hombre o la podía realizar cualquiera. Nos gustó el resultado, casi todas excepto un par eran para todos. Hay que seguir trabajando el tema pero se va por el buen camino….
Animo a todos los que viajéis a los campamentos a daros una vuelta por las bibliotecas, a pasar un rato en ellas y disfrutarlas.
Y si tenéis la oportunidad de ir como voluntarios, la experiencia no os defraudará!!
Ruth Franco
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Las protestas estudiantiles contra el cambio climático también fueron secundadas por los hijos del desierto. Pancartas, recogida de basura, lecturas relacionadas con el medio ambiente y textos escritos por los propios niños han sido hoy los ejes sobre los que ha girado una jornada en la que han reivindicado un mundo más habitable y que ha servido, también, para reflexionar sobre la responsabilidad de cada uno en el cuidado del planeta.
Así lo ponían de manifiesto los niños y niñas saharauis:

“Soy un niño saharaui. Nací en un campamento de refugiados en el desierto del Sahara. Mis padres me explicaron que eran nómadas y vivían muy felices con su ganado y que comían de lo que producía la tierra. Pero, por culpa de la falta de responsabilidad del ser humano, que no cuida el medio ambiente, en nuestra tierra han desaparecido los bienes. Ahora vivo en un campo de refugiados lleno de basura. En los últimos años, la Madre Naturaleza está muy enfadada porque tiramos mucha basura y usamos muchos vehículos. En nuestras bibliotecas nos enseñan que debemos cuidar el medioambiente . Pero ¿cómo? Pues de esta forma: plantamos árboles, recogemos los desechos, usamos la papelera. Reducir, reciclar, reutiliza. Ese es nuestro lema”
“Queremos un mundo sin plásticos, queremos agua limpia, queremos aire limpio, queremos que los animales no desaparezcan. ¡Queremos un mundo mejor para los niños!”
“Los hijos del desierto también se suman para luchar contra el cambio climático. Todos por un futuro mejor”
“Ni un grado más. Stop al cambio climático. Estamos a tiempo para salvar el planeta. No hay futuro sin planeta. Yo creo en un mundo mejor. Esta tierra no siempre fue de tierra y piedras. Había mares y vegetación. Pero por culpa del cambio climático, hoy es desierto”
Y no dejéis de visitar esta pagina:
Cómo era el Sahara antes de convertirse en uno de los mayores desiertos del mundo

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Aida es una apasionada de la lectura desde que era bien pequeña. Y ahora, que es ya una joven inquieta, sigue merendando libros. Y comiéndolos y recomendándolos. Tiene un blog plagado de reseñas de libros interesantísimos entre las que ha incluido “El niño de luz de plata”
Este es el enlace a su artículo sobre el libro: https://meriendolibros.blogspot.com/2019/02/el-nino-de-luz-de-plata.html
Entra y date una vuelta por su blog. Merienda libros. Disfruta con sus recomendaciones.
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La exposición del Bubisher, que narra en imágenes los diez años de vida del proyecto en los campamentos de refugiados saharauis, permanecerá abierta al público del 11 de marzo al 25 de abril en la Biblioteca Municipal de Villanueva del Pardillo. Por otra parte, las imágenes serán ampliamente explicadas en la charla que tendra lugar el día 25 de marzo a las 19.00 horas.
Os esperamos para seguir sembrando lecturas en el desierto, uniendo manos, dando visibilidad al pueblo saharaui y para compartir con vosotros nuestras vivencias y nuestros proyectos de futuro.

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Palabras bonitas, feas, divertidas, largas, cortas. Palabras que nos hacen reír, estar tristes o soñar… Hace no mucho, en la visita que realizamos a la Biblioteca Pública de Salinas descubrimos un libro precioso sobre la belleza de las palabras y su valor para comunicarse con el mundo, para forjar amistades o para amar: El ladrón de palabras, de NathalieMinne. El libro nos encantó, por lo que, cuando desde el Ayuntamiento de Avilés se nos pidió incluir un libro para la nueva biblioteca Bubisher de Dajla no dudamos en qué libro queríamos regalarles.
En los campamentos saharauis aprenden y estudian castellano, por lo que El ladrón de palabras era perfecto para ayudarles a descubrir los valores y significados de las palabras, a través de un cuento que tanto nos gustó y con el que, al igual que hicimos nosotros, podrían jugar.

En el cuento incluimos material trabajado en clase: fichas con nuestras palabras favoritas y que escogimos para compartir con los niños y niñas saharauis. De esta forma, volvimos a implicar a nuestro alumnado en este proyecto, incluyendo su propio trabajo en el material que pocos días después recibirían al otro lado del Estrecho.
Ya hemos recibido las primeras fotos de la biblioteca de Dajla trabajando el cuento y escribiendo palabras bonitas en fichas de colores que se entremezclan con las que nosotros escribimos. Fotografías como estas nos confirman que, entre Salinas y el Sáhara, se está forjando un fuerte vínculo que nos aporta mucho más de lo que nunca llegamos a imaginar.
Carmen Fernández Carnicero, coordinadora del Proyecto Sahara en el C.P. Manuel Álvarez Iglesias
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Valiente es el adjetivo que los niños y niñas de Smara han asignado a la mujer, un adjetivo que define su trayectoria como madre, hermana, hija, estudiante, compañera de trabajo, educadora, ama de casa…
Valiente porque lucha y enseña a luchar, como escribieron en su pancarta los niños y niñas de Auserd.
Y para ella, los niños y niñas de Bojador hicieron flores y las llevaron a su casa con un mensaje escrito por ellos en el que agradecen su cariño y su entrega, su valentía, su papel relevante en la sociedad.


Reconocimiento que pone de manifiesto que la mujer saharaui es fuerte y capaz de enfrentarse con energía a lo que significa vivir en un campamento de refugiados.

Que cada día del año sea 8 de marzo, porque ellas son valientes día tras día.
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Son jóvenes, inteligentes y alegres. Aman su trabajo y lo demuestran con cada paso que dan. Le ponen una sonrisa a cada mañana y con la misma sonrisa despiden el día. Amables con los visitantes, cariñosas con los niños, seguras de sí mismas y de todo cuanto hacen, valientes y luchadoras, las bibliotecarias del Bubisher son dignas herederas de las mujeres del Sahara.
Hoy, día de la mujer, queremos dejar constancia de que vosotras, y todas las bibliotecarias que han trabajado en el Bubisher, sois un ejemplo para cada una de las niñas que frecuentan las bibliotecas, para las jóvenes que viven en los campamentos y para quienes, desde aquí, aplaudimos vuestro trabajo diario.
Feliz día de la mujer, queridas compañeras.
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Se llama Jadu, y ahora vive en Canarias, como tantos saharauis. Pero fue una de las usuarias del Bubisher en la biblioteca de Bojador. Hace unos días, coincidiendo con una visita de Gonzalo a su Instituto,el Santa Ana, de Tenerife, organizada por la Asociación Española por la Lectura, se subió al escenario. Avanzó hacia el micrófono emocionada, y ante todo el auditorio, repleto, quiso dar las gracias al Bubisher. Recordaba perfectamente a Fetrana, nuestra querida bibliotecaria, y a Alghailani, el coordinador. Y rememoró sus visitas a la biblioteca, los buenos momentos vividos allí. Pero lo mejor estaba por venir. Jadu no solo lo había pasado bien en el Bubisher. Ahora comienza su andadura como escritora. Y allí, con las manos un poco temblorosas, leyó un precioso relato sobre su pueblo, sobre el exilio, sobre la solidaridad y la lucha por la justicia. Hubo tanta emoción que los aplausos se prolongaron, se prolongaron… Gonzalo, que no había sido advertido antes de nada, le regaló un ejemplar de El niño de luz de plata. Después, cuando acabó el acto, decenas de compañeros de Jadu se arremolinaron en torno a ella para darle besos y abrazos. No hace mucho nos preguntábamos cuál de las niñas y niños que llenan cada día las bibliotecas de los campamentos escribiría algún día “la gran novela saharaui”. Tal vez Jadu.
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En la biblioteca de Auserd han decidido recuperar para los niños los juegos tradicionales saharauis y lo hacen de la mano de hombres y mujeres, como Taufa y Ali , que los aprendieron siendo pequeños, a los que jugaron siendo adultos y que hoy trasmiten a las nuevas generaciones, para que no se rompa esa cadena que permite preservar la memoria colectiva.

Algunos de estos juegos, quizás los más antiguos, precisan de un tablero hecho con arena en el que se mueven las fichas, que a veces se hacen con palos, otras con piedras y en ocasiones con excrementos de camello. Las normas son variadas y complejas, sin embargo, los pequeños las asimilan con facilidad y disfrutan participando. Y así, de una forma natural, van aprendiendo estrategias de autodominio, de compañerismo y de concentración.
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Después de unas semanas de intensa afluencia de visitantes a la biblioteca de Smara debido a la celebración del Sahara maratón y, en consecuencia, de muchas actividades de carácter extraordinario, hoy se ha vuelto a la normalidad, lo que significa que el bibliobús ha ido a recoger a los niños de las dairas más alejadas para llevarlos a disfrutar de una tarde de lectura y de propuestas tan formativas como divertidas.
Tanto los compañeros saharauis como los que aquí trabajamos en el Bubisher, agradecemos a todas las personas que en estos días han pasado por la biblioteca su presencia, su entusiasmo y su compromiso de difundir el proyecto y de colaborar con él.
Y ahora, con esta vuelta a la normalidad, surgen nuevas ideas que poco a poco se irán desarrollando para que los niños avancen en su comprensión del mundo y en su conocimiento del castellano. Muchos de ellos llegarán pronto para pasar aquí los meses de verano y sobre todo para los del primer año tener la posibilidad de poder comunicarse al menos un poco, facilitará su estancia con su familia de acogida.
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Por segundo año consecutivo, Ruth Franco ha pasado dos días cooperando con Alghailani en la biblioteca de Bojador. En esta ocasión, su trabajo ha consistido en presentar el proyecto “Depende de los dos”, diseñado por los centros CRA Alto Gállego y CEIP Puente Sardas, ambos en la provincia de Huesca, y cuyo objetivo es trabajar la coeducación en el aula.
Durante la tarde del pasado 26 de febrero, Ruth explicó a los niños que acudieron a la biblioteca en qué consistía el proyecto “Depende de los 2”, dónde se ha llevado a cabo y el porqué. Tras la explicación, proyectó el video para que se familiarizasen con él.
Posteriormente, realizaron una manualidad que consistió en hacer unos llaveros para colocar en la mochila del colegio con el logo del proyecto.


Al día siguiente, y después de traducir al hasanía la canción, todos cantaron y bailaron . La actividad se cerró con una merienda ofrecida a los niños por la propia Ruth
Este es el enlace al vídeo y a la canción