Hace 18 años llegaba a los campamentos el primer bibliobús del Bubisher, cargado de libros y del firme propósito de llevar la lectura a toda la población, poniendo especial atención en los niños y las niñas.
Hoy, 18 años después, aquella locura, como la llamaron muchos, construida desde la idea de que el acceso a la cultura no puede depender del lugar ni de las circunstancias en las que una persona tenga que vivir, es una realidad que día a día hacen patente las bibliotecarias y los bibliotecarios saharauis. Una realidad amplificada, pues el Bubisher ha dejado de ser solo un proyecto de bibliotecas para convertirse en un amplio proyecto cultural en el que, además de las actividades de animación a la lectura, tienen cabida cursos de formación, charlas informativas, proyectos innovadores…
Cumplir 18 años también significa recordar a todas las personas que han formado parte del proyecto, que lo han consolidado y a quienes no podemos olvidar ni dejar de agradecer su gran labor. Más de 70 jóvenes saharauis han sido magníficos bibliotecarios y bibliotecarias. No podemos nombrarlos a todos, pero todos y todas han sido imprescindibles en este proyecto y, estén donde estén, siempre formarán parte de la familia Bubisher, al igual que los cientos de voluntarios que han ido a los campamentos y han compartido con ellos su tiempo y sus conocimientos y todos los que desde aquí hacen posible su mantenimiento allí,
Y es que el Bubisher no se ha construido solo con libros, sino con personas cuyo compromiso con la cultura ha permitido que hoy las bibliotecas rebosen de vida.
Gracias a todas ellas, hoy podemos celebrar esta mayoría de edad con la ilusión de haber llegado hasta aquí, sabiendo que no hemos alcanzado ninguna meta, que seguimos haciendo camino con el deseo y la esperanza de seguir contando con tanta gente que cree que las utopías se pueden hacer realidad.







