«DADME UN PUNTO DE APOYO Y…

Os traeré buenas noticias.»

Los bubishers han recorrido el cielo y el suelo del Sáhara desde que el desierto es desierto. Cuando se posaban en el techo de la jaima anunciaban buenas noticias, como la lluvia, el regreso de la hija o del soldado, el hallazgo del rebaño perdido… Y por eso le cantaban niños, padres y abuelos, “bubisher, bubisher, bubisher tuer zueina, efarrahna biljeir”.

Hemos tenido que levantar cinco bibliotecas para que el bubisher se adorne con una B mayúscula, Bubisher; para que las buenas noticias sean colectivas, no para una sola jaima. El de la foto arranca en su vuelo desde uno de los muros del Nido de Smara, allá por 2012, cuando se inauguró, cuando el sol no había abierto aún en él las primeras grietas. Amo esa foto porque lo cuenta todo, porque en su impulso estaba el nuestro, mano con mano con el suyo, porque su vuelo es un pacto de amor y resistencia, porque el bubi echa a volar, pero deja debajo de ese muro la mejor noticia, la mejor herencia: esos niños que leen, también inician su vuelo.

Gonzalo Moure

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