
Y un año más, nos reunimos los bubisheros, llegando desde rincones muy diversos, en el Puerta del Campo, Segovia -enhorabuena a los perfectos organizadores y anfitriones-, para repasar todo lo hecho en el curso y preparar el que viene. Como desde hace 17 años, con el mismo gozo, la misma seriedad y las mismas risas. Y, por una vez, sin polémicas (tan fructíferas siempre) ni mucho debate. Porque los 18 años del Bubisher, esa mayoría de edad, no es solo una metáfora, es real. El proyecto no merece ya ese nombre, porque es por fin una realidad consolidada, con una plantilla de casi treinta saharauis comprometidos en una red de bibliotecas que cada vez es más y más suya, con una intervención desde aquí cada vez menos y menos invasiva, ya nada impositiva. Y todo eso, siendo algo excelente, se nota que va haciendo bajar la tensión dinámica, aquella fuerza y aquella rebeldía que nos llevó a viajar con un camión cargado de libros primero, y después a otro, otro, otro; a construir una biblioteca fija, y después otra, y otra, y otra… Pero esta asamblea del año 2026 nos enseña algo imprescindible: más importante que todo lo hecho, que es muchísimo, es mantenerlo, no fallar. Poco a poco somos cada vez más socios, y en todas las asambleas se dice lo de que cada socio haga uno más, pero eso no sucede. Por suerte (y por esfuerzo) somos casi trescientos, a los que hay que sumar casi quinientos “teamers” y 15.000 seguidores fijos en las redes. Pero mientras allí nuestras bibliotecarias son todas jóvenes y pujantes, aquí no conseguimos la necesaria renovación biológica, la incorporación nítida de una nueva generación. Y, sin embargo, ahí tenemos las cinco bibliotecas, lugares netos y hermosos, ajardinados, abiertos a todos los jóvenes que quieran desarrollar allí sus proyectos, pequeños o grandes. Hay que encontrarlos, darles la oportunidad de viajar, y después de incorporarse a esta bella realidad.
Y ya en lo práctico, la asamblea reforzó la inversión en más literatura en árabe para las cinco bibliotecas, subió las gratificaciones de los casi treinta saharauis que trabajan allí, celebró el cambio de nombre (“Bibliotecas por el Sáhara Bubisher”) en cumplimiento de lo acordado en la de 2025, se dieron a conocer los dos nuevos libros del Bubi, ya inminentes, y se dio el visto bueno a la contratación de una asesoría que gestione nuestro funcionamiento

Y visto, hablado y aprobado todo, nos citamos, veremos dónde, para la asamblea de 2027.
Gonzalo Moure






