ANDAR POR CASA

A las bibliotecas Bubisher se va con calzado de andar por casa. Nuestra mirada europea se sorprende al ver que las niñas que nos muestran orgullosas los dibujos que han hecho en la biblioteca, van calzadas con unas zapatillas que nosotros sólo usaríamos para andar por casa. Es por el calor, se dirá. Y también por lo agradable que es llevar un calzado tan cómodo. Alguien incluso dirá que, en la austera economía que impone la vida en los campamentos, estas niñas no tendrán mucho más que ponerse. Todo eso puede ser cierto. También que los pies al aire libre aligeran la pisada de quien no deja de soñar con caminar y correr y volar libre.

Andar por casa es andar por la jaima y por la arena del desierto hasta llegar a la biblioteca que te acoge como si estuvieras en casa. No. No como si estuvieras en casa. Quitemos el condicional. Te acoge porque en verdad estás en tu casa. Las bibliotecas Bubisher son tu casa donde lees las historias de siempre jamás, escribes lo que sólo tú imaginas o inventas, dibujas y pintas con todos los colores del mundo, juegas con las mismas amigas y amigos con quienes nunca te cansas de jugar, y hablas y compartes y convives con toda la gente que también están en su casa. En esa casa donde todo el mundo acude con las zapatillas de andar por casa.

Marcelo Matas de Álvaro

 

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