EL BUBISHER ES UN OASIS EN EL DESIERTO

 

 

Albert Carbó, Silvia Orriols, Mónica Riudavets y Francesca Roca son estudiantes de la Universitat de Girona. Durante los meses de noviembre y diciembre  hicieron parte de sus prácticas de grado de Magisterio en la biblioteca Bubisher de Smara.

Así nos cuentan su experiencia

Durante nuestra estancia en los campamentos íbamos a la Bubisher cuatro días por semana, en los cuales seguíamos una rutina parecida. Al inicio de la actividad leíamos el cuento en español (elegido por nosotros mismos unos días antes) y los trabajadores de la Bubisher lo traducían al hassania, lo cual nos pareció un proyecto muy interesante, ya que de esta manera se introducía el español a los niños de una forma divertida e informal. Seguidamente hacíamos una actividad relacionada con el cuento, la cual normalmente era una manualidad (pintar, dibujar, escribir, construir juegos para jugar más adelante…). Finalmente, con el tiempo que nos quedaba (normalmente unos 45 minutos) hacíamos actividades en el patio, como juegos o canciones y bailes dirigidos. Nos dimos cuenta de que los niños disfrutaban mucho de las canciones y bailes, las cuales eran en español e inglés, ya que les permitía adquirir momentos de protagonismo ya fuera dirigiéndolos o bailando delante de los demás.

Haciendo referencia a los recursos y materiales que hay en la Bubisher, nos dimos cuenta de que hay muchísimos, lo que permite que se puedan desarrollar una gran variedad de actividades. Además, los trabajadores lo aprovechan muy bien y de forma original, de manera que no se desperdicia ningún material y se reutiliza todo lo posible.

En cuanto al personal que trabaja en la Bubisher pensamos que está muy bien preparado (tanto en el nivel de español como en el trato con los niños y el diseño de actividades). Des del primer momento sentimos que formábamos parte de la biblioteca y que éramos unos bibliotecarios más, iguales que el resto. Nos dejaban elegir los cuentos que queríamos leer y diseñar las actividades relacionadas con este, y a veces nos daban propuestas que les parecían interesantes, pero siempre dándonos total libertad. Además, des del primer día confiaron en nosotros para organizar y dirigir los juegos y bailes.

En relación con los niños que asistían a la Bubisher, hay ‘pocos’ debido a que se encuentran lejos de la localización del espacio, pero es un muy buen número para desarrollar las actividades. Además, los niños generalmente son siempre los mismos, lo que nos indica que disfrutan mucho del tiempo que pasan en la Bubisher. Es importante resaltar la importancia del bibliobus, ya que de esta forma los niños que viven más lejos también pueden leer y escuchar cuentos, participar en las actividades y juegos… Desgraciadamente durante nuestra estancia en los campamentos no pudimos ver en bibliobus en funcionamiento, ya que estaba siendo arreglado y cuando nos fuimos aún no habían terminado (aunque nos dijeron que en noviembre ya estaría).
Finalmente, pensamos que a través de las historias contadas, del desarrollo de las actividades y del contacto con adultos y otros niños, los chicos y chicas que van a la Bubisher adquieren pautas y valores muy importantes, como pueden ser el respeto a las personas, objetos y lugares. El Bubisher es también una vía de escape para los niños y niñas, teniendo allí un refugio donde a través del cuento y del juego pueden soñar y evadirse de la realidad de vivir en un campo de refugiados, sobretodo para aquellos que tienen otros problemas como por ejemplo de salud o de socialización. Así pues, el Bubisher es un oasis en el desierto.

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