LEVÁNTATE

Nada se mueve a su alrededor. Ni siquiera una cabra. Nada. O solo la tierra, dando una vuelta más sobre su eje. Pero si nos fijamos en la foto hay un detalle que desmiente esa absoluta quietud: un pequeñísimo rectángulo negro pegado a su cabeza. Probablemente un móvil, en ese paisaje inmóvil, qué paradoja. Un móvil que le dice que, como para todos los refugiados, el mundo está fuera de cobertura.

No nos hacemos ilusiones, sabemos que es más que probable que esta mujer no sepa que cerca de esa piedra pintada de blanco, cuatro posibilidades sobre cinco, hay una biblioteca. Y cada biblioteca del mundo es el epicentro de todos los cambios. Ella, si sabe de su existencia, seguramente supondrá que esa biblioteca es solo para los niños. Pero no es verdad: es para todos, para ella también. Bubisher no crea bibliotecas para entretener la espera, sino para conocer el pasado, para hacer mejor el presente, y para construir el futuro. Para despertar el espíritu crítico, el deseo de acabar con el exilio, de alcanzar la libertad de cada uno y la libertad de todos. Dentro de cada una de esas cuatro bibliotecas nada está inmóvil, y el mundo está dentro de cobertura. Cada mano que abre un libro hace que todo se conecte, cambie.

Mujer, apaga el móvil, levántate y entra en la biblioteca. Conviértete en voluntaria, habla sin aparatos por medio con tus hijos, con los jóvenes, con otras mujeres, con los hombres. Y diles que lo peor es quedarse quietos a esperar, convertirse también en piedra. Que quieres que algo, por fin, se mueva.

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