MIS VACACIONES EN PAZ

Soy Kori, soy Fati, soy Mahfuda, Bachir… Soy una de tantos niñas y niñas que nacen sordos en los campamentos de refugiados saharauis.  Pero eso no me ha impedido pensar, soñar, imaginar, comunicarme, sentir. Sobre todo, sentir.

Toco el agua y regreso a mi tiempo de Vacaciones en Paz, cuando sentía sobre la piel el abrazo de las olas del mar Cantábrico, cuando el olor a algas y a sal invadía mi cerebro y me hacía creer que era una especie de pez que acababa de llegar a su hogar. Veo reflejada en el agua la larga figura de mi padre de acogida y leo en sus manos y en sus ojos mensajes que hablan de mi pueblo y del suyo, de él y de mí, de nuestro encuentro, de que ya nunca estaríamos lejos el uno del otro, por más distancia que nos separara. Bajo mis pies, noto la arena caliente y endurecida y recuerdo a mi madre de acogida sentada en aquella otra arena que parecía harina tostada, esperándome con una toalla en las manos para envolverme en ella, y es que salía del agua tiritando, casi azul, pero plagada de sensaciones.

Hoy empiezan a salir los niños de mi país hacia sus destinos en España y una especie de melancolía me invade. Pero no es tristeza, es algo bonito que forma parte de eso que muchos hemos vivido y que permanecerá para siempre entre nuestros recuerdos más queridos.

Por eso, hoy, quiero mandar este mensaje a todos mis pequeños compatriotas: Disfrutad de cada vivencia, de cada sensación nueva, del agua, del frío, de los árboles…Pero , sobre todo, de las familias que os acogen, porque ellos serán, en un mañana próximo, una parte esencial del bagaje de vuestra vida.

Feliz verano, estéis donde estéis.

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