REY PELAYO: UN COLEGIO QUE SUEÑA, REMA Y SUMA.

 

Todo el colegio, todo. Lleno de escaleras de plata para tocar el cielo. El de la solidaridad y la empatía. Los ejemplares de El niño de luz de plata en las manos de todos, el trabajo paciente de maestras y maestros. Las madres y los padres remando, al frente del mercadillo en el que se vendían los libros que sobran para poder comprar los que hacen falta. El niño que nos dijo “lo he comprado de mis ahorros” en otro colegio inolvidable, el Sansueña de Santibáñez, en Zamora. Llevar adelante un proyecto tan complejo como el Bubisher es difícil. Pero es más fácil con colegios públicos como el Rey Pelayo, de Gijón, como tantos otros. Gracias por llevar el timón, Mónica, gracias a todas las remeras y remeros.

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