SIEMPRE EN MARCHA

Antes de llegar al colegio cada mañana, pasa por correos con una caja de 25 libros de El niño de luz de plata, que pesan lo suyo, o con un sobre que contiene un solo ejemplar (por poner solo dos ejemplos) que ha preparado la noche anterior después de haber invertido parte de la tarde en ordenar facturas, equilibrar ingresos y gastos, revisar cuentas, ponerse en contacto con los socios y resolver todos los temas que conlleva ser la tesorera del Bubisher. Se llama Pilar Segura y desde que se incorporó al proyecto no ha parado de trabajar en su tiempo libre . Su oficina es su cuarto de estudio; su transporte, su propio coche; su dedicación, digna de reseñar. Y todo ello de forma absolutamente altruista, porque, como tantas veces hemos dicho, nadie de los que en España trabajan para mantener el proyecto Bubisher en marcha ha cobrado jamás ni un euro, por muchas horas que, como Pilar, inviertan en mantenerlo vivo.

Taquete Lanillos es el secretario, pero no solo eso. Pendiente siempre de los engorrosos papeles necesarios en toda asociación, Taquete va y viene de los diferentes estamentos oficiales, para que todo esté en regla. Estatutos, firma electrónica, registro, gestiones burocráticas que requieren tiempo y paciencia. Y él pone ambas cosas de forma voluntaria y sin quejarse jamás. Pero, además, Taquete ha gestionado la compra de los biblibuses y se mantiene al tanto de su funcionamiento.

 

Ambos han hecho kilómetros, a veces solos, a veces con otros voluntarios, para colocar la exposición en una biblioteca, en un colegio o en una casa de cultura; para explicar el proyecto con pasión y sin importarles que haya cien o dos personas escuchándoles. Ambos se han desplazado muchas veces al aeropuerto, para que los voluntarios que van a los campamentos lleven lo que allí se necesita. Y han cargado su furgoneta muchísimas veces para desplazarse con libros, camisetas, marcapáginas, folletos informativos…allí donde alguien requiere la presencia del Bubisher.

Y, lo que es más importante, todo lo hacen con celeridad y de forma silenciosa, casi anónima, como se hacen las cosas que no tienen precio.

Su tiempo vale mucho, pero se lo regalan al Bubisher con el deseo y la esperanza de que este proyecto tenga en los campamentos el mismo valor que su tiempo.

 

 

 

 

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *