
He llegado a la haima y Tateh me ha recibido amablemente y me ha pedido que me siente. Noto que algo brota de esta haima de treinta y una melfas. Es una sensación extraña, tan encantadora como sorprendente. Me provoca una sonrisa que guardo para mí, pero también una leve inquietud interior. En el silencio, cada melfa susurra una historia. Las melfas me hablan sin palabras del afán de resistencia, del valor y del coraje, del un duro pasado y de un futuro incierto pero que no quiere dejar lugar a la desesperanza. Las palabras sin sonido que brotan de cada una de las melfas me hablan en silencio. Tateh sirve el té como a él le gusta y al oír la espuma que surge del vaso y ver el sonido del té al caer, dice que el 9 de junio es el 50 aniversario de la muerte de El Uali.
Mientras reparte los vasos de té dice que El Uali es muy importante para la historia del Pueblo Saharaui, pues fue uno de los fundadores del frente Polisario y primer presidente de la República Arabe Saharaui Democrática. Toda su vida la dedicó a la lucha por la libertad del pueblo saharaui.. Hace 50 años se convirtió en martir y todavía hoy en ejemplo de compromiso y de dignidad. Sus palabras, sus discursos son repetidos y sus valores siguen vivos: el deseo de libertad, de autodeterminación y de poder volver algún día al Sahara Occidental; El Uali, vive.
Momento para recoger los vasos de té vacíos y para que Tateh sirva el segundo té, ese que es tan dulce como el amor. Inshallah.
Josu Jimenez Maia






