FAMILIAS DE ACOGIDA, UN VERANO MÁS

En un mundo que convulsiona, que enloquece por momentos negando el pan y la sal a los más vulnerables, las familias españolas vuelven a mostrar su solidaridad con el pueblo saharaui acogiendo, un verano más, a niños y niñas que ya nacieron siendo refugiados y que, como todos los refugiados, merecen atención continuada. Pasar el verano lejos del infierno que es la hamada en la estación estival, es el objetivo esencial de su viaje a España, pero no el único, y eso lo saben muy bien todas las familias de acogida, dispuestas siempre a proporcionar a los pequeños momentos de ternura, abrazos cuando se sienten angustiados, revisiones médicas, actividades con las que, además de divertirse, aprenden cosas nuevas… Familias que tratan a los niños y niñas como verdaderos hijos e hijas. Familias, en fin, que son un modelo en el que se deberían fijar quienes enarbolan la bandera de la xenofobia y que, desgraciadamente, son cada vez más visibles a través de sus propios gobernantes.

Cada refugiado tiene un nombre, lleva consigo una historia durísima de vida, deja atrás todo lo que ama y se encuentra con la hostilidad de quienes todo lo tienen. Por eso, precisamente por eso, las familias españolas que forman parte del proyecto Vacaciones en Paz, constituyen un espejo en el que todos deberíamos mirarnos, porque en él se refleja la sensibilidad, la empatía y el respeto.

Gracias a todos, un verano más

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