Los cuentos del erizo y otros cuentos de las mujeres del Sáhara

HOJA DE RUTA

(Por Ana Cristina Herreros)

Este libro surge del deseo de dar voz a quienes no la tienen, y el pueblo saharaui es constantemente silenciado porque su voz clama por la restitución de la justicia a quienes han sido expulsados de su tierra, y entre ellos queríamos dar voz a las mujeres. Aunque es cierto que estas mujeres árabes gozan de unos derechos que no tienen otras mujeres del mundo árabe.

Son fundamentalmente las mujeres saharauis las que en las noches de antaño, noches sin televisión, convocaban a la familia en torno a ellas y contaban los cuentos y las historias que ellas habían oído de labios de sus madres, tías o abuelas. Son ellas las que conservan la memoria de un pueblo nómada dedicado al pastoreo, son ellas las que transmiten los valores que hallamos en su rica tradición oral: que el cuidado del otro es la única fuerza que nos permite sobrevivir en un mundo hostil, que el amor a la familia es el mayor tesoro que uno puede tener, que la tenacidad y la inteligencia son más poderosas que la fuerza… Pero tras el éxodo de su tierra hace más de 40 años, las mujeres callaron pues las noches se llenaron de las noticias de los que se hallaban lejos o del recuerdo de los que habían perecido en el camino, luego llegaron las antenas y la televisión, y los noticieros llenaron las noches estrelladas del desierto. Los cuentos dejaron de ocupar ese lugar, lo maravilloso se alejó desplazado por la cruda realidad. Hoy, cuatro décadas después, pocas son las mujeres que saben cuentos tradicionales, solo las ancianas recuerdan aquellos cuentos que escucharon y que nunca pudieron contar pero que hallaron un lugar donde permanecer en su corazón y en su memoria. Y donde ahora encuentran un lugar en este maravilloso libro donde se juntan la voz de las abuelas y los dibujos de las niñas y niños que han imaginado los personajes que pueblan los cuentos saharauis.

Desde enero hasta octubre de 2016 contacté con diversos colectivos de mujeres de nuestro país, gracias a la ayuda del Frente Polisario, y tuve ocasión de escuchar a Sukheina Ndiaye, presidenta de la comunidad saharaui en Tenerife, que nos recibió en su casa y, además de invitarnos a un delicioso té, nos contó algunos cuentos y nos entregó audios que había grabado de otras mujeres saharauis. A ella llegué a través de Gemma del Rosario Quintana. También tuve la suerte de escuchar a Aichatu Yahadih Islem, en Zaragoza, gracias a la generosidad de Carmen Carramiñana. También me enviaron cuentos Fati Taher y Mada Mohamed, gracias al apoyo de Vicenta Cabaneiro Iglesias, mi amiga Tita, compañera de tantas aventuras.

Durante el mes de octubre de 2016, del 11 al 21, Daniel Tornero y yo nos trasladamos hasta los campamentos de refugiados donde una parte del pueblo saharaui permanece en el exilio, expulsados de su tierra hace más de 40 años. Con el apoyo de la Delegación de Madrid del Frente Polisario, volamos en un avión de las líneas aéreas argelinas hasta Argel y de allí hasta Tinduf. En Tinduf nos recogieron los responsables de la movilidad de los que visitamos los campamentos y fuimos trasladados a la wilaya de Dajla, donde se celebraba el Festival Internacional de Cine del Sáhara, FiShara. Este festival tiene como objetivo traer el cine a los campamentos de refugiados, estimular la producción de películas que hablen sobre el Sáhara y que la gente que llegamos conviva con la población y tome conciencia de la difícil situación del pueblo saharaui. Este año la camella blanca, el mayor galardón de este festival, fue para la película Leyuad. Un viaje al pozo de los versos, guión de Gonzalo Moure y Limam Boisha, y montaje de Brahim Chagaf e Inés G. Aparicio.

Pues bien, llegamos con el tropel de españoles que acudían a ver las películas en la gran pantalla colocada en medio de la arena de la wilaya de Dajla. Fuimos alojados en una familia donde solo había mujeres, que nos cuidaron como si fuéramos un hijo poco hábil para sobrevivir en el desierto. Allí Dani hizo talleres con niños y niñas dentro de las actividades del FiSáhara y yo me dediqué a grabar a las mujeres de la familia y a otras que llegaron a la casa después de una llamada telefónica de las mujeres de nuestra casa. También en la feria de artesanía que levantó sus jaimas al lado de las pantallas donde se proyectaban las películas tuve ocasión de grabar a más mujeres, acompañada por nuestro guía, Laabidi Sahroui. Gracias a la Unión Nacional de Mujeres Saharauis y al Ministerio de Educación de la RASD pudimos realizar talleres de ilustración en los colegios de las wilayas de Dajla y Bojador, y realizar los hermosos collages que ilustran este libro. Dani realizó también talleres en las bibliotecas Bubisher de Bojador y Smara, gracias a la colaboración de Palma Aparicio y de Gonzalo Moure, y de toda esa gente bonita que trabaja con ahínco para que los libros lleguen a este desierto. En Bojador, nuestro anfitrión, Ba, nos facilitó el acceso a las mujeres y estuvimos en varias jaimas escuchando. También visitamos a Selma Brahim (Belga), el protagonista de Leyuad, en su jaima y escuchamos un montón de historias sobre antiguas costumbres y algunos cuentos de Chertat y Juhaa.

 

Escuché y grabé los cuentos de las mujeres en hassania (o hassaniyya), la lengua en la que ellas cuentan los cuentos, y fueron traducidos al castellano por Fatrana Ainatu y Alghailani Mohamed (ambas bibliotecarias del Bubisher de Bojador), Brahim Ahmed Sidi (del Bubisher de Smara), Brahim Ahmed Mahmud y Elhaseria Gaizi Sidi, quien también revisó la totalidad de las traducciones. A partir de estas traducciones, elaboré las versiones que se ofrecen en este libro y que pretenden ser lo más fiel posible a los originales. El trabajo de escritura de las versiones orales consistió en matizar algunos conceptos que nos resultan extraños, restituir paralelismos perdidos, suprimir repeticiones que no aportaban nada, ni semánticamente ni rítmicamente, incorporar información que estaba en la gestualidad de lo oral, etc. En los casos en que había varias versiones de un mismo cuento, he elaborado una versión facticia. En cualquier caso, en nuestra web: www.librosdelasmalascompanias.com se pueden escuchar los audios en hassanía.

Los dibujos de henna fueron realizados por Gajmula Mohamed Embarek (en el Bubisher de Bojador) y de Kabara Selma (en el Bubisher de Smara).

 

Si quieres leer más cuentos tradicionales saharauis, puedes consultar:

Aris, C., y Cladellas, L., Cuentos saharauis, Anaya, Madrid 1991.

Bahia Mahmud Awah, y Molla, Conchi, Cuentos saharauis de mi abuelo, Bubok Publishing S.L., Madrid 2015.

Larosi Haidar, Cuentos saharauis. Traducción y aproximación a los cuentos de animales, Ediciones Idea, Colección Cuadernos del Magreb, Santa Cruz de Tenerife 2008.

Pinto Cebrián, Fernando, y Jiménez Trigueros, Antonio, Bajo la jaima. Cuentos populares del Sáhara, Miraguano, Madrid 1996.

Susperregui, Xabier, Cuentos tradicionales saharauis. Se pueden leer gratuitamente en: www.bibliotecadelasgrandesnaciones.blogspot.com.es