Recuerdos

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Una tarde de lluvia te pones a  ordenar fotos y, de pronto, el tiempo retrocede y se para en un minuto que no sabrías ubicar en ningún calendario, pero que te lleva allí donde comenzó casi todo.

Eso es lo que pasó hoy al chocar los ojos con esta foto en la que Larosi, el primer saharaui que se subió al Bubisher ( y del que jamás se ha bajado), saluda envuelto en niños.

Su sonrisa permanece viva en quienes le conocimos y le queremos; su fidelidad al proyecto, grabada a fuego en cada partícula del camión que condujo lleno de ilusiones por todas las wilayas el primer año, por todas las dairas de Smara a partir del siguiente.

Y un día su vida cambió y tuvo que adaptar su trabajo a su nueva situación de esposo y padre. Pero nos consta que el Bubisher sigue siendo parte del contenido de su maleta emocional, esa en la que se guardan pequeñas anécdotas y grandes historias.

Una foto es algo más que un momento detenido en el tiempo. Una foto,  concretamente esta foto, es la constatación de que hay corazones cuyo latido seguimos oyendo.

 

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