Primavera en el desierto

Ya hace calor. Mucho calor. Pero eso no impide que todo en nuestro Nido siga siendo refrescante. Y es que cada día nos encontramos con los personajes de algún cuento y con ellos compartimos experiencias extraordinarias.

Hoy dimos la bienvenida a la primavera con Sapo y Sepo, dos amigos inseparables. Nos llevaron a su jardín y nos enseñaron cómo cuidar las plantas hasta que pierdan el miedo a crecer. Ahora sabemos que es un trabajo costoso, pero que merece la pena.

La única dificultad es que aquí, en este árido desierto, no crecen plantas. Sin embargo, florecen personas con muchas ganas de vivir y eso es una gran ventaja, porque ponen en marcha mucha imaginación y buenas ideas.

Gracias a esas cualidades y a la ayuda de nuestro compañero Ali, que fue asesorándonos en todo momento en el proceso de plantación, hemos iniciado la creación de nuestro jardín particular aprovechando la llegada de la primavera.

Con unas botellas recortadas, semillas de lenteja, alubia y trigo, agua y lo esencial: mucha ilusión y ganas de trabajar, nos pusimos manos a la obra y, una vez terminado el trabajo de plantación, nos comprometimos a regarlas todos los días y algunos a contarles cuentos y otros a cantarles alguna canción, como hizo Sepo.

Esperamos que empiecen a crecer sin miedo.

Fetrana y Alghailani

 

 

 

 

 

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